CDMX.- En el centro de la cancha del Estadio Banorte, bajo los focos y con la tribuna en silencio, Guillermo Ochoa se detuvo, alzó la mirada y dijo las dos palabras que resumieron 22 años: “Gracias, América”. El video que circuló minutos después lo muestra solo en el círculo central, agradeciendo a la directiva, a sus padres —quienes lo inscribieron en la Escuelita a los 10 años—, a su esposa e hijos, y sobre todo a la afición que lo vio llegar con el sueño de jugar en ese mismo estadio y “quedar grabado en la cabeza de todos ustedes”. La emoción se le notaba en la voz; no era un discurso ensayado, sino el cierre de alguien que sabe que ese césped ya no volverá a pisarlo como jugador.
El homenaje, bajo el lema “Por S13mpre”, se dio antes del América-Pachuca de la Jornada 14 del Apertura 2026, en el marco del retiro que Ochoa anunció tras su sexta Copa del Mundo. Canterano de las Águilas, defendió el arco en dos etapas (2004-2011 y 2019-2022), acumuló más de 420 partidos oficiales con el club, conquistó títulos y se convirtió en el portero mexicano más internacional de su generación. Volver “a casa, al lugar donde comenzó todo” —como él mismo lo dijo días antes— tenía peso: el mismo escenario donde debutó a los 18 años frente a Monterrey y donde, más de dos décadas después, la fachada del estadio llevó su nombre por una noche y un mural lo inmortalizó junto al águila.
La respuesta de la tribuna fue la que esperaba un ídolo de ese tamaño. Un tifo enorme con la leyenda “POR S13EMPRE” cubrió la grada, los cánticos de “oé, oé, Memo” retumbaron y, a todo pulmón, la afición le dedicó “Mi Mayor Anhelo”. Ochoa, con la bufanda azulcrema al cuello y los ojos húmedos, saludó, abrazó a jugadores de la plantilla actual y se fue del césped sabiendo que el ciclo se cerraba donde había empezado. No fue solo un reconocimiento institucional; fue el estadio entero devolviéndole el favor a quien, durante años, les pidió lo mejor de sí en cada partido.
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