CDMX.- En su comparecencia ante el Senado este 6 de octubre, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, confirmó que la Unidad de Inteligencia Financiera no mantiene una investigación contra Jorge Amílcar Olán Aparicio porque “no ha sido requerida por autoridades”. La respuesta llegó después de que la senadora panista Mayuli Martínez Simón le reclamara por qué no se indaga al empresario tabasqueño ni al entorno de Andrés Manuel “Andy” López Beltrán, hijo del expresidente, a quienes vinculó con contratos irregulares, presunto huachicol fiscal y el desborde del Tren Maya.
El contraste es incómodo. El 2 de octubre, Latinus publicó que la propia UIF habría detectado una cuenta de Olán en UBS Switzerland AG con 72 millones de euros, unos 1,433 millones de pesos, y habría mapeado contratos ligados a balasto del Tren Maya y del Interoceánico, Pemex, Dos Bocas y venta de medicamentos. Mexicanos Contra la Corrupción documentó que empresas relacionadas con él recibieron cientos de millones en fármacos del extinto Insabi y del IMSS. Martínez Simón recordó que el Tren Maya pasó de un estimado de 120 a 150 mil millones de pesos a cerca de 500 mil, con pérdidas de más de 3,500 millones en 2025. Nada de eso ha derivado en una carpeta formal: la FGR ha negado orden de aprehensión contra Olán y contra Andy.
No hace falta sentencia para ver el patrón. Amador insiste en que la UIF no distingue personas, y al mismo tiempo admite que el caso más expuesto del sexenio pasado no le ha sido turnado. Si las denuncias periodísticas son falsas, el gobierno tiene todos los instrumentos para desmentirlas con expedientes. Si no lo hace, el mensaje es otro: la austeridad se predica en la mañanera y la impunidad se administra en Hacienda.
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