Tecalitlán, Jalisco.— Lo que parecía una casa de descanso en la sierra sur de Jalisco era, según la Fiscalía, un quirófano del crimen. Una denuncia por reclutamiento forzado -un joven de 20 años que salió de Tlaquepaque el 21 de julio tras recibir una oferta para trabajar en un rancho, se subió a un auto y no volvió- llevó a los investigadores hasta Tecalitlán. Ahí, en una finca vigilada, encontraron lo que la autoridad describe como un “hospital” del Cártel Jalisco Nueva Generación.
El fiscal de Jalisco, Salvador González de los Santos, informó que el inmueble se usaba para resguardar y curar a integrantes del grupo que resultaban lesionados en enfrentamientos o en tareas asignadas. No era primeros auxilios: dos de los cautivos caminaban con muletas y otros presentaban cirugías recientes con clavos para fijar fracturas.
“Las atenciones eran muy especializadas. Se investiga quién les proporcionaba esos servicios y si hay personal médico de la región involucrado”, dijo el fiscal.
El operativo se hizo en coordinación con Guardia Nacional y Defensa Nacional. Al ingresar, el personal ministerial halló al joven buscado y a otras siete personas privadas de la libertad, todas entre 16 y 43 años, originarias de Ciudad de México, Guerrero, Michoacán, Sinaloa y Jalisco. Ninguna, salvo el joven de Tlaquepaque, tenía ficha de desaparición activa. Todos fueron trasladados a Guadalajara para iniciar el proceso de reintegración con sus familias.





En el lugar fueron detenidas seis personas que, según la investigación, los custodiaban: cinco hombres y una mujer de entre 21 y 48 años, originarios de Jalisco, Colima, Nayarit y Michoacán. Quedaron a disposición de un juez por trata de personas y desaparición.
El caso reaviva un antecedente. El CJNG ya había sido señalado por operar infraestructura médica propia. En la comunidad de El Acíhuatl, en Villa Purificación -a unos 50 kilómetros de la cabecera y bastión del grupo donde en 2015 derribaron un helicóptero del Ejército-, inteligencia federal ubicó en 2019-2020 un inmueble blanco, equipado y oculto entre arboleda, presuntamente construido por órdenes de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, para atender su insuficiencia renal y dar servicio a su círculo cercano y pobladores.
La Fiscalía de Jalisco no descarta que la finca de Tecalitlán sea parte de esa misma lógica de sanidad paralela del cártel para mantener operativa a su base de reclutamiento forzado.



