Harfuch en Argentina: cifras de éxito y elogios de la DEA en medio de la crisis de seguridad
La presentación en Buenos Aires se sostiene casi por completo en datos del propio Gabinete de Seguridad, sin auditoría externa y sin desagregación por estado.
Buenos Aires.— En la 40 Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), el foro que la DEA organiza desde 1983 y que por primera vez co-organiza Argentina, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, presentó este martes el balance de casi dos años de la estrategia de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum.
El escenario no pudo ser más favorable. Ante ministros y jefes policiales de más de 100 países, y con el respaldo explícito del administrador de la DEA, Terry Cole, quien lo calificó de “socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos”, Harfuch expuso una narrativa de resultados contundentes.
El eje de su presentación fue la caída del homicidio doloso. Según las cifras llevadas a Buenos Aires, el promedio diario pasó de 86 casos en septiembre de 2024 a 42 en julio de 2026, una reducción de 51%. Es una cifra que, de confirmarse con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, representaría el primer quiebre de una tendencia alcista que el propio secretario ubicó entre 2006 y 2018.
El segundo pilar fue la ofensiva contra los cárteles. Harfuch reiteró que en tres operaciones realizadas entre enero y agosto, México trasladó a 92 personas consideradas objetivos de alto impacto a Estados Unidos, sin fugas ni motines en los 12 penales involucrados. Entre ellos, mencionó a Rafael Caro Quintero, Servando Gómez Martínez “La Tuta” y Abigail González Valencia “El Cuini”.
El caso más sensible fue el del Cártel Jalisco Nueva Generación. El secretario atribuyó al Ejército Mexicano, con apoyo de inteligencia estadounidense, la operación del 22 de febrero en la que murió Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, por quien Washington ofrecía 15 millones de dólares.
A eso sumó el parte de decomisos: 518 toneladas de droga, incluyendo más de dos toneladas de fentanilo, 32 mil 800 armas —80% de procedencia estadounidense, según su cálculo— y el desmantelamiento de más de 2 mil 700 laboratorios de metanfetamina. También presumió el crecimiento del Centro Nacional de Inteligencia, que pasó de una a 16 plataformas aéreas y habría realizado 320 mil geolocalizaciones judicializadas.
La respuesta de Washington fue inmediata. Cole no solo avaló la trayectoria de Harfuch en Policía Federal, Agencia de Investigación Criminal y CDMX, sino que reivindicó el modelo de cooperación: “información que viaja más rápido que las drogas”, en palabras del mexicano, y operaciones conjuntas sin esperar los protocolos formales.
Ese es, precisamente, el punto que exige lectura crítica.
La presentación en Buenos Aires se sostiene casi por completo en datos del propio Gabinete de Seguridad, sin auditoría externa y sin desagregación por estado, metodología o carpeta de investigación. La reducción de homicidios, por ejemplo, había sido reportada en mayo pasado en 49% con corte preliminar; la cifra ahora es de 51% a julio. La variación puede ser legítima, pero no ha sido contrastada con cifras del INEGI o de organizaciones independientes.
El elogio de la DEA, inusual por su tono personal, también reabre un debate no menor: el equilibrio entre cooperación y soberanía. Harfuch insistió en que la relación se rige por “respeto irrestricto a la soberanía, responsabilidad compartida y coordinación sin subordinación”. Sin embargo, la propia descripción de inteligencia y tecnología estadounidense en operaciones letales en territorio mexicano, y de 155 órdenes de detención con fines de extradición activas a petición de agencias como DEA, FBI e ICE, muestra una interdependencia operativa cada vez más profunda.
Para México, las preguntas de fondo quedan abiertas: ¿la caída de homicidios es sostenible o responde a un reacomodo criminal tras la descapitalización del CJNG? ¿Las 63 mil 500 detenciones reportadas se traducen en vinculaciones a proceso y sentencias, o engrosan una población penitenciaria que ya creció 14%? ¿El desmantelamiento de laboratorios implica una reducción real en la oferta de metanfetamina y fentanilo en las calles?
En Buenos Aires, Harfuch obtuvo lo que fue a buscar: validación internacional. El éxito de la estrategia, sin embargo, no se mide en un foro en Argentina, sino en la capacidad del Estado mexicano para sostener esas cifras sin depender de operativos extraordinarios ni de la aprobación de Washington.




