Argentina.- Terry Cole, director de la DEA, acaba de dejar en claro cómo funciona de verdad la relación con Omar García Harfuch. En la entrevista conjunta difundida esta semana, el estadounidense reveló que el secretario de Seguridad lo llamó personalmente media hora después de que fuerzas mexicanas abatieran a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, el 22 de febrero en Tapalpa. Cole estaba celebrando el oro olímpico de hockey de Estados Unidos. La fiesta se cortó cuando le dijeron que también habían caído elementos mexicanos en lo que él mismo llamó una “misión bilateral”.
No es un detalle menor. Cole confesó además que viajó a la Ciudad de México a verse con Harfuch —encuentro que nunca se anunció— y que el secretario mexicano lo ha visitado dos veces en la sede de la DEA. Dijo que hablan todos los días. “Así es como luce una verdadera relación”, presumió. Harfuch, en el mismo foro de Buenos Aires, reconoció que a veces se saltan protocolos para operar más rápido. Mientras el discurso oficial insiste en la soberanía y en que el Ejército mexicano encabezó el operativo, el titular de la SSPC le da el parte de guerra al jefe antidrogas de Washington como si fuera su contraparte inmediata.
La contradicción es brutal. El mismo Cole ha dicho en otras entrevistas que funcionarios de alto nivel en México colaboran con los cárteles. Aun así, presume amistad, hospitalidad para sus agentes en territorio mexicano y un canal personal que no pasa por las instituciones. Si esto es cooperación, entonces la narrativa de “México decide solo” quedó hecha trizas en una llamada de 30 minutos y en una visita secreta a la capital. El que manda el reporte no es el que da la conferencia de prensa.
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