CDMX.- En un video que ya circula como pólvora, la diputada federal Patricia Armendáriz —la misma que, como vicepresidenta de la CNBV, participó directamente en la intervención y liquidación de bancos durante el Fobaproa en los 90— reconoció sin anestesia que la corrupción en Morena es “escandalosa” y que ya lo planteó en el Consejo Consultivo Nacional del partido: hay que frenarla ya. Admitió que la gente percibe más corrupción ahora que antes y, con voz pastosa, lo llamó su “mayor desfestejo”.
Pero el golpe bajo vino después: la legisladora, nacida en privilegios, famosa por acumular decenas de faltas a sesiones en la Cámara, se quejó de que los privilegiados - tal como ella lo es- se sienten “invadidos” porque AMLO le dio derechos a “la criada”. Sí, dijo “criada”. Una confesión clasista que desnuda lo que realmente molesta a ciertos morenistas: que el pueblo ya no se quede callado.
La autocrítica llega tarde y huele a cinismo. Después de años de negar la podredumbre con discursos de “no es lo mismo”, una voz interna confirma lo que México entero ve: la 4T no transformó nada, solo recicló la corrupción con otro nombre. Y Armendáriz, con su fortuna millonaria y su historial, es el espejo perfecto del fracaso.
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