CDMX.- La presión política cruzó el espectro. Senadores de Morena, PRI y figuras independientes exigieron a Guadalupe Taddei aclarar de inmediato los señalamientos sobre su chofer y los proveedores del INE, o considerar su salida del cargo.
Higinio Martínez, presidente del Senado y senador de Morena, pidió que autoridades internas y externas revisen el caso sin demora y determinen responsabilidades. “No es posible que se dé esto”, señaló, advirtiendo que el INE organiza las elecciones de 2027 y no puede arrastrar dudas de esta magnitud.
Desde el PRI, Alejandro Moreno y Manuel Añorve elevaron el tono: si Taddei no logra esclarecer los vínculos de Jonathan Navarrete Torres con Corporativo Zeg —empresa investigada por la UIF—, debe separarse del cargo. Añorve calificó la situación de escándalos que dañan la imagen del instituto.
Manlio Fabio Beltrones fue más directo: pidió a Taddei reflexionar seriamente sobre su permanencia, criticó el “manejo poco transparente” de los recursos públicos y cuestionó las facultades que permiten a la presidencia del INE imponer nombramientos sin el aval pleno del Consejo General. “Su situación está sumamente comprometida”, afirmó.
La reacción no es de un solo bloque. Que Morena —a través de Higinio Martínez— y figuras como Beltrones se sumen a las exigencias del PRI muestra que el asunto rebasó la grilla habitual. Taddei respondió negando que Navarrete fuera su chofer y asegurando que ya no labora en el INE, pero el desmentido no borra los registros públicos del poder notarial ni la omisión en la declaración patrimonial.
El problema es de fondo: el árbitro electoral no puede permitir que su entorno aparezca ligado a proveedores con cuentas congeladas y que las aclaraciones se limiten a desmentidos parciales. Cuando hasta senadores del oficialismo piden investigar y sancionar, la credibilidad del INE queda en el suelo de cara a 2027. Explicar no basta; rendir cuentas o irse es la única salida que recupera la confianza.
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