Hipocresía morenista: El Senado cierra su salón de belleza tras ser cachados en plena contradicción
Senado suspende servicio de estética tras polémica por su reapertura discreta
CDMX.- El coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, anunció la suspensión temporal del servicio de estética en la Cámara Alta, un espacio que operaba de manera discreta ofreciendo tintes, peinados y maquillaje principalmente a senadoras durante días de sesión. Este salón, clausurado en 2018 por las mismas políticas de austeridad impulsadas por Morena bajo Ricardo Monreal, fue reabierto recientemente sin autorización clara de la Mesa Directiva ni de la Junta de Coordinación Política. Tras la exposición pública, se colocaron sellos de clausura, aunque hubo intentos de removerlos, y ahora Mier promete una revisión integral de todos los espacios legislativos para acallar el escándalo.
Esta decisión huele a puro control de daños: Morena, que presume austeridad republicana, permite privilegios que contradicen su discurso antiélite. ¿Por qué un salón de belleza en un edificio público, financiado indirectamente con recursos del erario, cuando el país enfrenta recortes en salud y educación? Senadoras como Laura Itzel Castillo defienden que cada una paga por el servicio —alrededor de 100 a 200 pesos—, pero eso no justifica el uso de instalaciones pagadas por los contribuyentes, ni el tiempo laboral perdido en manicuras mientras se debaten reformas clave como la jornada de 40 horas. Es un insulto a la inteligencia colectiva, especialmente cuando opositores como Ricardo Anaya exigen su cierre definitivo.
En el fondo, este episodio revela la doble moral de un partido que llegó al poder prometiendo erradicar lujos innecesarios, pero que en la práctica los revive en secreto. En redes destacan el debate inconcluso en el Senado, donde la falta de transparencia sobre quién autorizó la reapertura apunta a un descontrol interno. Si Morena quiere credibilidad, no basta con suspensiones temporales; urge una auditoría real y el fin permanente de estos caprichos, o seguirán confirmando que su “transformación” es solo maquillaje superficial.



