CDMX.— El relevo en Sinaloa ya tiene rostro y es de ruptura. La Alianza Morena-PT-PVEM anunció a la senadora con licencia Imelda Castro como la eventual candidata a la gubernatura de Sinaloa en 2027, la encargada de intentar reivindicar políticamente a un estado marcado por el escándalo de Rubén Rocha Moya.
A diferencia de las cuatro rondas anteriores de coordinadores, esta designación sí tuvo músculo: estuvieron presentes los dirigentes del PVEM y del PT. No fue un anuncio de trámite de Morena sola, fue una señal de que van todos juntos para tratar de salvar Sinaloa.
Castro tomó el micrófono y lo primero que hizo fue marcar distancia con el pasado inmediato.
Sobre Rocha Moya, quien dejó el cargo de forma anticipada tras las acusaciones penales en su contra, fue tajante:
“Solo estoy con el pueblo y con el movimiento”.
Y sobre las investigaciones, no lo defendió:
“Las investigaciones que hoy están abiertas tienen que continuar, y tienen que cerrarse, en su momento, conforme a nuestras instituciones y nuestras leyes, con las consecuencias que ese proceso de investigación determine”.
Es decir, si Rocha va a la cárcel, que vaya.
Pero el golpe más duro se lo dio a su propio compañero de bancada, Enrique Inzunza, también acusado desde Estados Unidos por presuntos nexos criminales y quien prefirió salirse del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado antes que pedir licencia.
Castro lo tundió:
“Lo congruente es que pida licencia, esté donde esté, en partido político o grupo parlamentario que sea. Si no, como dice el dicho, ‘el que nada debe, nada teme’, ¿por qué aferrarse al fuero constitucional?”
El mensaje es claro: en el nuevo Sinaloa de Morena, Inzunza y Rocha son el pasado que quieren enterrar. La ruta que marca Castro es la de la cárcel.
Para cerrar cualquier duda sobre su propio historial, la nueva coordinadora se blindó:
“Tenemos el blindaje de una historia de trabajo, de honestidad, de conducirse en la política desde la ética. Mi trayectoria está ahí transparente, todo el mundo la conoce. Por supuesto, respondo sin ninguna duda: soy una figura política plenamente limpia, y creo que el activo más grande que hoy tenemos es justamente la honestidad”.
Con esto, Morena apuesta por una figura limpia para contener el daño colateral que dejaron Rocha e Inzunza en Sinaloa.



