EU.- El CEO de Nokia, Pekka Lundmark, ha afirmado que para 2030 los smartphones dejarán de existir como dispositivos externos y se implantarán directamente en el cuerpo humano, coincidiendo con el despliegue pleno del 6G. Esta predicción, repetida en entrevistas y materiales recientes de la compañía, se alinea con la visión de redes de ultra baja latencia y alta integración sensorial.
En diciembre de 2025, el presidente Trump firmó un memorando presidencial de seguridad nacional para acelerar el liderazgo estadounidense en 6G, destacando explícitamente su potencial para “tecnologías implantables” en sistemas federales y comunicaciones avanzadas. Nokia espera la comercialización del 6G alrededor de 2030, siguiendo el ciclo decenal habitual.
Sin embargo, esta carrera tecnológica despierta serias preocupaciones: más allá de los beneficios prometidos en medicina y conectividad, plantea riesgos reales de privacidad masiva, hackeos a dispositivos implantables, posibles efectos biológicos de frecuencias más altas y una erosión de la autonomía corporal en favor de las grandes tecnológicas y gobiernos. La resistencia ciudadana a la vigilancia constante parece inevitable.



