Iñárritu arremete contra la FIFA: el Mundial 2026 es un negocio elitista que excluye al aficionado mexicano
El cineasta criticó la expansión a tres sedes por “avaricia” del organismo, los altos precios de boletos —desde 10 mil pesos los más baratos— y la ausencia de ambiente mundialista en México
CDMX.- Alejandro González Iñárritu no se anduvo con rodeos. Al preguntarle por el Mundial 2026, el cineasta señaló con crudeza lo evidente: no hay ambiente mundialista en México porque nos dieron migajas de partidos, el torneo se repartió entre tres países por pura avaricia de la “mafia de la FIFA” y los boletos más baratos rondan los 10 mil a 20 mil pesos. Comparó con el 86, cuando su padre —un hombre sin fortuna— pudo llevarlo a ver a Maradona, y remató: le robaron al fútbol su esencia popular. Ahora hasta para verlo por televisión hay que pagar. Una grosería.
Esta crítica no es capricho de artista. La FIFA expandió el formato a 48 selecciones y repartió la sede para cobrar tres veces más, sacrificando calidad y cercanía. Los precios oficiales y de reventa confirman el elitismo: un evento que antes unía a familias de clase media hoy es inaccesible para la mayoría en un México con salarios estancados y economía frágil. La “fiesta del pueblo” se volvió negocio exclusivo para quien pueda endeudarse o tener dólares.
La dura realidad es que la FIFA y sus socios locales mataron la magia. Mientras Infantino y compañía llenan sus arcas, el aficionado mexicano de a pie se queda fuera. Iñárritu solo verbalizó lo que miles sienten: este no es nuestro Mundial, es un producto de lujo disfrazado de deporte. Y duele porque el fútbol siempre fue de todos, no de unos cuantos.



