¡Indignante!: Hugo Aguilar, presidente de la SCJN se hace limpiar los zapatos en la calle por su directora de Comunicación Social (video)
El video ya se volvió viral y las reacciones en redes no dejan lugar a dudas.
Querétaro.— En el mismo día en que se conmemora el aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos –ese documento que supuestamente consagra que “todos los mexicanos somos iguales ante la ley”–, el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz, fue captado en video permitiendo que dos personas se arrodillaran literalmente para limpiarle los zapatos antes de ingresar al Teatro de la República.
Dos asistentes, una mujer y un hombre, se agacharon frente a él como si fuera un monarca absoluto. Él ni siquiera se molestó en agacharse. Solo se quedó parado, impasible, mientras le pulían el calzado. La escena es tan grotesca que duele verla.
Este es el mismo Hugo Aguilar Ortiz que hace unos meses presumía “zapatos sencillos, justicia grande” y hablaba de austeridad republicana. El mismo que llegó a la presidencia de la Corte prometiendo cercanía con el pueblo, identidad indígena y rechazo a los privilegios elitistas. Hoy, ese discurso se derrumba en una postal medieval: el máximo guardián de la justicia mexicana recibiendo pleitesía servil en plena vía pública.
Y no es un detalle menor. Es el símbolo perfecto de lo que realmente somos: un país donde los de arriba siguen viviendo como señores feudales, mientras millones de mexicanos se arrastran en juzgados saturados, con expedientes perdidos y sentencias que nunca llegan.
Recordemos las cifras: un ministro de la SCJN percibe hoy alrededor de 134 mil a 137 mil pesos netos al mes (más de 14 salarios mínimos). Eso sin contar prestaciones, chofer, seguridad, viáticos y todo el aparato que los rodea. Mientras tanto, la gente que limpia esos zapatos gana, en el mejor de los casos, una fracción de eso.
El video ya se volvió viral y las reacciones en redes no dejan lugar a dudas:
“Si el presidente de la Suprema Corte es incapaz de bolearse él mismo los zapatos antes de salir de casa, y necesita ordenarle a una mujer que lo haga, ¿creen que algún día va a subirse al Metro?” (Pascal Beltrán del Río)
“No se tiene ni que agachar a limpiarse los zapatos. Tiene serviles que hasta eso hacen por él. No, no son iguales. Son peores.”
“Justicia reluciente… pero sólo en los zapatos.”
Esta no es una anécdota graciosa. Es una bofetada a la dignidad de todo un país que lleva décadas exigiendo una justicia digna, accesible y sin privilegios. Es la prueba de que la reforma judicial, los discursos de humildad y las promesas de austeridad no han cambiado nada esencial: los de arriba siguen viéndose a sí mismos como intocables.
Hoy, mientras Aguilar Ortiz entraba al teatro con los zapatos brillantes, afuera seguía habiendo mexicanos con los pies llenos de polvo, esperando justicia que nunca llega.
Qué vergüenza. Qué rabia. Qué claro queda, una vez más, que para algunos la Constitución es solo un discurso bonito… y para otros, un recordatorio diario de que siguen siendo súbditos.



