Indira Rosales expone la farsa de la injerencia extranjera… mientras el narco ya decide quién compite en Veracruz
La diputada panista de Veracruz recordó que ningún candidato denunció intervención foránea en elecciones pasadas, pero más de 400 aspirantes renunciaron por amenazas del narco
Veracruz.- En el Congreso de Veracruz, la diputada panista Indira Rosales San Román cuestionó con datos concretos la narrativa oficial sobre injerencia extranjera en las elecciones. Recordó que ningún candidato denunció intervención de gobiernos foráneos, pero sí constan más de 100 solicitudes de protección y más de 400 aspirantes que renunciaron por amenazas directas del crimen organizado. Su intervención llega justo cuando Morena impulsó y aprobó una reforma constitucional que permite anular comicios por “actos de intervención o injerencia extranjera” que influyan en los resultados, una redacción tan amplia que la oposición y varios analistas la ven como un instrumento discrecional para invalidar derrotas.
El contraste es brutal. Mientras se debate si algún país extranjero “se metió” en procesos electorales, en estados como Veracruz el crimen organizado sigue operando con total impunidad: extorsiona candidatos, impone pactos y reduce la competencia real. La reforma morenista, respaldada por Claudia Sheinbaum, no toca ese problema estructural; solo añade una cláusula ambigua que, en manos de un tribunal electoral afín al poder, puede convertirse en arma política más que en defensa de la soberanía.
Lo más cínico es que tanto oficialismo como oposición usan el tema para generar titulares y likes, pero ninguno enfrenta de frente la captura del Estado por el narco. Hablar de “soberanía” suena vacío cuando gobernadores y partidos toleran o negocian con grupos criminales que controlan territorios enteros. La verdadera injerencia que amenaza la democracia mexicana no viene de Bogotá ni de Washington: viene de los cárteles que ya deciden quién puede ser candidato y quién no.



