Ciudad de México.— El Instituto Nacional Electoral modificó por segunda vez en dos semanas su identidad visual. Tras abandonar el rosa tradicional y adoptar el 9 de septiembre una paleta lila que coincidía con la usada por el gobierno de Clara Brugada en bardas y puentes de la capital —intervención conocida como “ajolotización”—, la Junta General Ejecutiva acordó la noche del jueves que el gris, en distintas tonalidades, será el color predominante.
El cambio se justificó por la necesidad de reforzar la neutralidad e imparcialidad del organismo como árbitro electoral. El acuerdo fue unánime y lo respaldaron la consejera presidenta Guadalupe Taddei Zavala, Roberto Félix López —quien encabeza de facto la Secretaría Ejecutiva— y los directores de área designados por ella.
Sergio Uzeta Murcio, titular de la Coordinación Nacional de Comunicación Social, indicó que la nueva propuesta consolida la identidad del instituto a partir de los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, objetividad y máxima transparencia. Con ello quedó sin efecto el manual aprobado dos semanas antes.
El titular del Órgano Interno de Control, Víctor Hugo Carvente Contreras, señaló cuatro inconsistencias en la paleta cromática y advirtió que no se presentó el formato de impacto presupuestal de esta segunda modificación. Planteó dudas sobre si la implementación es compatible con los principios de austeridad, economía, eficiencia y racionalidad del gasto. Pidió un inventario de los bienes que se verían afectados para evitar que se sustituyan solo por razones de imagen, y preguntó con cargo a qué partidas se financiarían las nuevas adquisiciones, reposiciones o producciones derivadas del manual.
El instituto no ha informado el costo de este segundo ajuste de color.




