Baja California .- En Mexicali, periodistas y vecinos encararon a Julieta Ramírez Padilla por montones de folletos con su rostro tirados en la calle. La senadora con licencia —designada el 15 de septiembre coordinadora de Morena en Baja California y, en los hechos, virtual candidata a gobernadora en 2027— eludió la pregunta y se retiró sin una respuesta clara. El video, difundido por Punto Norte, muestra el contraste: sonrisa para la foto, silencio cuando le reclaman el cochinero.
No es un accidente aislado. Días antes, Zeta y LatinUS documentaron miles de volantes en el cruce de Río Elota y Lucio Blanco, y una bodega con lonas en Miguel Bravo 883. Vecinos de Tijuana y Ensenada ya habían denunciado propaganda pegada sin permiso en casas y escuelas; el IEEBC dictó medidas cautelares y la Sala Regional Guadalajara del TEPJF dejó firme la investigación por posible promoción anticipada. El PAN presentó denuncia penal por la misma saturación. Ella, en 2023, desde tribuna le exigió a un diputado del PAN: “limpien su cochinero”. Hoy le devolvieron la frase y no la aguantó.
El problema no es solo el papel en el asfalto. Es el desprecio por la pregunta. Quien aspira a gobernar un estado fronterizo no puede tapizar calles, evadir a la prensa y pretender que eso es “organización”. Si una interpelación ciudadana la saca de quicio, el problema no es el reportero: es el carácter con el que pretende pedir cinco años de poder.
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