La alianza de las rémoras: Morena, PT y Verde sellan su contubernio rumbo al 2027 con nepotismo selectivo y figuras cuestionadas
Morena, PT y PVEM confirman alianza y registro conjunto de aspirantes a coordinadores estatales rumbo a 2027
CDMX.- Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) formalizaron este 17 de junio su intención de seguir juntos en el proceso electoral de 2027. Anunciaron un registro conjunto de aspirantes a “coordinadores estatales de Defensa de la Transformación” del 22 al 27 de junio en el World Trade Center de la Ciudad de México, con un calendario por entidades. La coalición —que ya opera desde 2018— se presenta como “firme” y exitosa, según dirigentes como Karen Castrejón (PVEM) y Alberto Anaya (PT), quienes hablan de “construir” y “defender la soberanía” sin subordinación.
Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, detalló que el proceso interno de Morena se publicará pronto y que PT y PVEM se sumarán conforme a sus propios estatutos. En San Luis Potosí, donde hay cuestionamientos por posible nepotismo en el PVEM, la coalición se definirá “en otro momento”. La regla antinepotismo de Morena —que prohíbe candidaturas de familiares directos de gobernantes en funciones— “no necesariamente” aplica a sus aliados; “no juzgamos”, aclaró Hernández.
Arturo Escobar, del PVEM, fue más directo: las candidaturas responderán a “acuerdos políticos internos”, no a reglas como las de Morena. Mientras tanto, varios legisladores de Morena y PVEM ya solicitaron licencia para competir en 2027, entre ellos Félix Salgado Macedonio (Morena), padre de la gobernadora de Guerrero Evelyn Salgado. Citlalli Hernández confirmó que podrá registrarse, sujeto a revisión de requisitos, incluido el de nepotismo.
Este no es un pacto ideológico. Es la confirmación de que PT y Verde son rémoras del poder: partidos sin base real propia que sobreviven pegados al presupuesto y las curules que Morena les reparte a cambio de votos disciplinados en el Congreso. Su “compromiso” de seguir “construyendo” es puro cálculo de supervivencia. Mientras el país enfrenta inseguridad galopante y críticas internacionales (incluida la de Trump sobre el control del narco), estos partidos priorizan blindar sus cuotas y extender su modelo de parasitismo hasta 2027.
La hipocresía del nepotismo es descarada. Morena presume una regla interna contra la sucesión familiar, pero la relativiza para sus aliados y deja en suspenso (o en revisión flexible) . El mensaje es claro: las normas valen solo cuando no incomodan a los leales. El registro anticipado desde junio —a más de un año de las elecciones— huele a campaña ilegal disfrazada de “proceso interno”.
PT y Verde no son socios: son comparsas. Han avalado reformas, presupuestos y omisiones sin chistar. Ahora, mientras algunos en el Verde como el senador Luis Alberto Aldana Melgar alertan sobre “narcopolíticos”, el partido en bloque reafirma su lealtad. La ciudadanía paga el precio: más impunidad, más dineros públicos malgastados y menos renovación real.
Este arranque prematuro del 2027 confirma que el poder se reparte entre los mismos de siempre, con reglas a la medida y cero autocrítica. El resto del país, que observa cómo estos grupos se aferran al erario, tiene razones de sobra para el escepticismo.




