CDMX.- La Auditoría Superior de la Federación salió a desmentir que su titular, Aureliano Hernández Palacios, gane más que la presidenta Claudia Sheinbaum. Según el órgano, las cifras que circularon mezclaron sueldo mensual con prestaciones como el aguinaldo. El comunicado sostiene que el auditor percibe 218 mil 916 pesos anuales menos que la titular del Ejecutivo y que hay recortes en mandos medios y superiores “en apego” al artículo 127 constitucional.
El problema no es solo el número: es el truco contable. El Presupuesto de Egresos 2026 fija para el auditor una remuneración neta mensual de 169 mil 796 pesos y una anual neta de 2 millones 37 mil 546 pesos; la presidenta aparece con un ingreso ordinario neto cercano a 134 mil 290 pesos al mes. Quien quiera “demostrar” que nadie gana más que ella solo tiene que dejar fuera aguinaldo, prima vacacional y demás prestaciones. Quien quiera denunciar privilegio hace lo contrario. El artículo 127 prohíbe remuneración mayor a la del Ejecutivo, no un juego de anexos.
Que sea la propia ASF —la institución que debe destapar irregularidades, no maquillar las propias— la que salga a pelear su nómina con un comunicado es el dato más duro. En un país donde 12 secretarios ya reportaron ingresos netos por cargo por encima de Sheinbaum y donde el mismo ente pactó recortar “burocracia dorada”, el desmentido no cierra el debate: lo confirma. Si el fiscalizador necesita explicar cómo se arma su cheque, el tope constitucional ya no es un principio. Es un eufemismo.
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