CDMX.- A tres meses de llegar al Senado, la hoy secretaria de las Mujeres compró un departamento de 262 metros cuadrados por 10.9 millones de pesos en un solo pago. Un año antes, cuando era consejera independiente de Pemex, había adquirido otro de 60 metros por 2.5 millones, también de contado. Según la investigación de Froji, basada en sus propias declaraciones patrimoniales, su patrimonio pasó de 2.9 millones en 2019 a 15.7 millones en 2026, un salto del 437 %. Todo ello mientras ocupaba cargos públicos de Morena y la 4T insistía en la austeridad.
Las mismas declaraciones muestran omisiones e inconsistencias graves: en mayo de 2026 reportó no tener propiedades ni vehículos, y meses después reaparecieron los inmuebles; además registró ventas sin declarar los ingresos correspondientes. Su sueldo como presidenta de la Mesa Directiva del Senado rondaba los 171 mil pesos mensuales, cifra que no explica la liquidez para pagos al contado de más de 13 millones en dos años. La historia se repite en la 4T: funcionarios que llegan con patrimonio modesto y, en poco tiempo, acumulan bienes que no cuadran con sus ingresos oficiales ni con el discurso de que “por el bien de todos, primero los pobres”.
Hasta ahora Castillo no ha dado una explicación pública que justifique el origen de ese efectivo ni las discrepancias en sus declaraciones. Mientras tanto, la Secretaría de las Mujeres que ahora encabeza sigue enfrentando críticas por presupuesto y atención a refugios y madres buscadoras. La transparencia no se presume: se demuestra. Y en este caso, los números oficiales cuentan una historia distinta a la austeridad que la 4T sigue queriendo vender.
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