La CNTE desata el infierno en la SEP: el “monstruo” que Morena crió ahora le muerde la mano (y México paga la cuenta)
CNTE irrumpe en la SEP: derriban barda, queman mobiliario y rompen vidrios en tercer día de paro
CDMX.- Mientras el reloj corre hacia el Mundial de Futbol, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) convirtió la sede de la Secretaría de Educación Pública en Avenida Universidad en un campo de batalla. Derribaron la barda perimetral, entraron por la fuerza, quemaron muebles, rompieron vidrios y dejaron un rastro de destrucción que quedó grabado en videos que ya recorren el mundo. Dos policías auxiliares terminaron en el hospital por desmayo y lesiones. Un elemento de la SSC intoxicado. Todo esto, el tercer día de paro nacional.
Claudia Sheinbaum había sido clara: “Lo que quieren es que caigamos en la provocación de una represión”. Dijo que el diálogo sigue por Segob y SEP, que buscan “alternativas” para las pensiones magisteriales y que el conflicto es solo de “algunas secciones” de la CNTE. Horas después, los maestros respondieron con los hechos: entraron a la SEP, exigieron reunión directa con la Presidenta y salieron de Segob sin acuerdos. “No dijeron ni sí ni no”, resumió Filiberto Fraustro, de la sección 34. Por la tarde, Mario Delgado anunció la ruta oficial para desaparecer la USICAMM —el sistema de evaluación y carrera magisterial— como concesión. Rosa Icela Rodríguez lo resumió crudo: “No es falta de voluntad, es falta de presupuesto”.
Aquí está la brutal ironía que nadie en Morena quiere admitir: la CNTE fue el ariete electoral de López Obrador y Sheinbaum. Les prometieron revertir la reforma educativa de Peña, eliminar evaluaciones, mejorar pensiones y mantener el clientelismo sindical. Les dieron poder, plazas y presupuestos. Ahora, cuando el erario no da para más, el mismo gobierno que juró “abrazos, no balazos” se enfrenta al Frankenstein que creó. Y lo hace con la peor de las estrategias: tibieza. Ni desalojo firme, ni represión, ni autoridad. Solo diálogos que terminan en nada mientras la Avenida Universidad arde.
Esto no es un “conflicto magisterial”. Es el costo de años de populismo barato: educación rehen de un sindicato radical, contribuyentes financiando vandalismo y un país que, a días del evento deportivo más importante de la década, aparece ante el mundo como incapaz de poner orden en su propia casa. La CNTE no negocia; extorsiona. Y el gobierno de la 4T, que tanto presumió de “transformación”, hoy solo cosecha lo que sembró: caos, destrucción y una cuenta que, como siempre, pagamos todos.





