La CNTE le cobra la factura a Sheinbaum: de aliados a vándalos que ya le rompen los vidrios a la 4T
CNTE desata caos en el Centro Histórico: rompen vidrios de Bienestar y golpean vallas rumbo al Zócalo
CDMX.- Este 1 de junio, mientras Claudia Sheinbaum presumía “diálogo” y “mesas de trabajo”, la CNTE convirtió el Centro Histórico de la CDMX en un campo de batalla. Maestros de la sección 22 de Oaxaca, CETEG de Guerrero y otros contingentes marcharon del Ángel al Zócalo, encapuchados y armados con tubos y mazos, rompiendo vidrios de la Secretaría del Bienestar en Paseo de la Reforma, golpeando vallas metálicas en Madero y Eje Central, lanzando cohetones y generando caos que obligó a cerrar comercios. La Asamblea Nacional de Usuarios de Energía Eléctrica se sumó.
La presidenta reconoció que siguen las pláticas entre Segob y SEP, pero admitió que “hay demandas que el presupuesto no permite atender”. Rosa Icela Rodríguez y Mario Delgado repitieron el mismo mantra: “diálogo respetuoso” y “evitar provocaciones”. Demasiado tarde. La CNTE mantiene la huelga nacional a días del Mundial y exige, entre otras cosas, la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007.
Esto no es un accidente. Es la consecuencia lógica de años en que Morena y la 4T usaron a la CNTE como ariete político, los cobijaron, los toleraron y los empoderaron. Ahora los mismos que les servían de porros y acarreados les están cobrando la cuenta con intereses: marchas violentas, bloqueos y un mensaje clarísimo de que el miedo al descontrol ya llegó al gobierno.
La crítica es dura porque es merecida: mientras el gobierno presume recaudación histórica, dice que “no hay dinero” para las demandas magisteriales. Al mismo tiempo, el país observa cómo un grupo minoritario y radical paraliza el centro de la capital, daña propiedad pública, afecta a comerciantes y turistas, y sigue sin dar clases a los niños.
No son “profesores luchadores”. Son un sindicato político acostumbrado a la extorsión y al chantaje que ahora le muerde la mano a quien lo alimentó. Sheinbaum y su equipo cosechan exactamente lo que sembraron: ingobernabilidad y violencia disfrazada de protesta.
Y México, una vez más, paga la cuenta.





