La doble vara del narco-Estado: Protegen a Rocha y linchan a Maru por destruir un narcolaboratorio
Doble rasero oficial: FGR investiga a Maru Campos por narcolaboratorio; Morena defiende a Rocha Moya pese a acusaciones de EE.UU.
CDMX.- En menos de 24 horas, el gobierno de Claudia Sheinbaum y Morena dejaron al descubierto su hipocresía operativa. Mientras la FGR investiga a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por un operativo donde presuntamente participaron agentes extranjeros que ayudaron a desmantelar uno de los laboratorios de metanfetaminas más grandes de la región, el senador Óscar Cantón Zetina (Morena) declaró con cara seria que el caso de Rubén Rocha Moya en Sinaloa es “totalmente diferente” y que las acusaciones estadounidenses contra él “carecen de fundamentos”.
La realidad es cruda y verificable: Estados Unidos ha señalado directamente a Rocha por presuntos vínculos con el narco, con peticiones de extradición y evidencia pública. En cambio, a Maru Campos la persiguen por permitir (o coordinar, según la narrativa oficial) una acción que golpeó al crimen organizado en su estado. La presidenta Sheinbaum remite todo a la FGR —la misma que ha sido tibia o selectiva en casos incómodos para el oficialismo— mientras Ariadna Montiel aprovecha el asesinato de una dirigente morenista en Valle de Allende para acusar a Campos de “abandono institucional” y convertir el dolor en munición política.
Esto no es justicia, es venganza selectiva.
Morena defiende a su gobernador señalado por narco y castiga a la opositora que sí actúa contra los cárteles. El PRI, a través de Alejandro Moreno, respaldó a Maru llamándolo “represalia” por combatir frontalmente al crimen. Tiene razón en lo obvio: doble rasero descarado. En Chihuahua se persigue a quien toca laboratorios; en Sinaloa se blinda al acusado.
El mensaje es clarísimo para cualquier gobernador que no comulgue con el régimen: si tocas al narco sin permiso de Palacio, te cae encima la maquinaria de la 4T. Mientras tanto, la violencia en Chihuahua —y en media docena de entidades morenistas— sigue cobrando vidas, pero solo sirve de pretexto cuando conviene atacar a la oposición.
México no aguanta más esta farsa. Un gobierno que protege narco-gobernadores y persigue a quienes destruyen narcolaboratorios no está combatiendo al crimen: lo administra. La soberanía que tanto pregonan se derrumba cuando les conviene culpar a “agentes extranjeros” por hacer lo que ellos no hacen.
La ciudadanía ya lo ve. La pregunta es hasta cuándo lo tolerará.





