La farsa de la “unidad”: PT y Verde juran que ‘no hay ruptura’ mientras Morena sigue mandando con su reforma electoral
Sheinbaum insiste en reforma electoral pese a rechazo de aliados PT y PVEM
CDMX.- Ayer, 3 de marzo, la coalición Morena-PT-PVEM volvió a demostrar lo que realmente es: un negocio, no un proyecto ideológico.Claudia Sheinbaum lo dejó clarísimo en la mañana: “Si no se aprueba, no se aprobó; pero yo cumplí con la gente”. Traducción: la reforma va porque va, y si los aliados se incomodan, Morena decidirá en 2027 quiénes son “confiables”. Punto.
Minutos después, los supuestos “duros” salieron a calmar las aguas. Geovanna Bañuelos (PT) aseguró que “no vamos a la ruptura”, que su partido es “plural” y que solo piden “piso parejo” en el presupuesto. Manuel Velasco (PVEM) dijo que “no vemos riesgos” y que analizarán la iniciativa “con detenimiento”. Ignacio Mier, coordinador de Morena en el Senado, remató: “La coalición se mantiene”, aunque no respalden la reforma. Hasta aquí todo muy civilizado.
Pero la realidad es más cruda. El PT, en un documento interno filtrado, ya destrozó la propuesta: la llamó “ocurrencia para mantener un partido hegemónico”, acusándola de destruir el federalismo y eliminar la representación proporcional. El PVEM, como siempre, se hace del rogar… hasta que llega la chequera. Y Morena, que no tiene los votos solos para reformar la Constitución, necesita comprar lealtades con presupuesto y cargos.
La iniciativa que Sheinbaum enviará al Congreso busca eliminar plurinominales, reducir 25% el costo de las elecciones, prohibir bots y regular IA. Suena bonito. La oposición la bautizó “Ley Maduro” porque, según ellos, es el manual exacto para concentrar poder y dejar a la oposición sin oxígeno. Y tienen razón en lo esencial: esto no lo pidió “la gente” en la calle. La gente pide seguridad, medicinas y empleo. Lo que pide Morena es eternizarse.
Al final, la historia de siempre: amenazas de ruptura que duran lo que un tuit, negociaciones en lo oscurito y un “piso parejo” que huele a compra de conciencias. La Cuarta Transformación no se sostiene por convicción. Se sostiene por billete y miedo a quedarse fuera del pastel en 2027.
Sheinbaum puede decir que cumplió. México sabe que lo que está cumpliendo es el viejo sueño de partido único. Y los aliados, una vez más, ya se arrodillaron.



