La mamá de los Chapitos cobraba del erario de Sinaloa: el negocio que salpica al gobierno de Rocha Moya
Griselda López Pérez, según Jorge Fernández Menéndez, era proveedora de materiales para obras públicas en Sinaloa y se reunía con el gabinete estatal
Sinaloa.- Según reveló el periodista Jorge Fernández Menéndez en entrevista con Ivonne Melgar para Imagen Radio, Griselda López Pérez —exesposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán y madre de Ovidio y Joaquín Guzmán López (“Los Chapitos”)— fue contratista del gobierno de Rubén Rocha Moya en Sinaloa. Proveía materiales para buena parte de las obras públicas estatales y mantuvo reuniones con integrantes del gabinete, incluida una comida días antes de la detención de Ovidio en 2023. Varios medios han replicado la información, que se suma a las acusaciones de Estados Unidos contra Rocha por presunta protección al Cártel de Sinaloa a cambio de sobornos; el gobernador pidió licencia en mayo de 2026 y permanece bajo escrutinio.
Esta no es una “relación comercial inocente”. Griselda López, identificada por autoridades estadounidenses como operadora del cártel, habría actuado como enlace entre Los Chapitos y funcionarios estatales mientras el erario sinaloense financiaba sus negocios de materiales de construcción. En paralelo, el estado sigue sumido en violencia desatada por la misma organización criminal que supuestamente se beneficiaba de contratos públicos. El mecanismo —personajes ligados al narco monopolizando insumos para obras— se repite en varias entidades, pero aquí ocurre bajo un gobierno de Morena que presume de combatir al crimen organizado.
Lo grave no es solo la posible colusión: es la impunidad estructural. Si estos señalamientos son ciertos, recursos públicos terminaron en manos de una estructura criminal mientras los sinaloenses pagan con muertos, extorsiones y miedo. Rocha y su administración deben transparentar de inmediato los contratos, proveedores y pagos involucrados. De lo contrario, esto confirma lo que muchos ya sospechaban: en Sinaloa el poder político y el narco no solo conviven, se complementan. La “lucha contra el crimen” queda en mera retórica cuando el erario alimenta a la misma bestia que lo corroe.




