La ministra “del pueblo” le da la espalda a Atenco: el karma de los útiles desechables
Lenia Batres vota en contra de compensar a ejidatarios de Atenco
CDMX.- En un fallo de la Suprema Corte del 30 de abril de 2026, la mayoría de los ministros reconoció el interés legítimo de los ejidatarios de San Salvador Atenco sobre 111 parcelas afectadas por la declaratoria de reserva natural del Lago de Texcoco. No se ordenó indemnización automática, pero sí se instruyó revisar mecanismos de compensación. Lenia Batres votó en contra, argumentando que no hubo expropiación formal y que cualquier pago abriría un “precedente insostenible” para las finanzas públicas.
Durante 30 años, Atenco fue el estandarte perfecto del obradorismo: campesinos movilizados para boicotear el Nuevo Aeropuerto de Texcoco, reprimidos en 2006 y convertidos en símbolo de la “defensa del territorio”. Una vez en el poder, el mismo movimiento que los usó como carne de cañón ahora les cierra la puerta. Batres, autodenominada “ministra del pueblo”, priorizó el bolsillo del gobierno sobre quienes alguna vez fueron útiles para llegar ahí.
Esta decisión no es un detalle técnico: es la radiografía cruda de un proyecto que instrumentaliza al pobre mientras le sirve y lo desecha cuando cuesta. El pueblo no es prioridad; el control y el ahorro fiscal sí. Los de Atenco hoy pagan la factura de haber creído en la narrativa: el régimen que prometía justicia social les mostró su verdadera cara.



