Colima.- La dirigente estatal de Morena, Mitzuko Márquez, lo dijo sin rodeos: no van a publicar números, metodología ni detalles de la encuesta con la que Rosa María Bayardo quedó como Coordinadora Estatal en Defensa de la Transformación. El argumento es de manual opaco: “es un estudio que nosotros pagamos” y no se lo van a entregar a la oposición. El problema es que Morena no vive de donativos anónimos. Vive, en buena medida, de prerrogativas públicas. Es decir, de impuestos. Pretender que un instrumento usado para definir liderazgos rumbo a 2027 es asunto privado cuando el partido cobra del erario es, cuando menos, una contradicción grosera.
El PT local ya lo olfateó. Joel Padilla sostiene que lo anunciado es solo el filtro interno de Morena y que la encuesta conjunta con PT y PVEM —la que, según los acuerdos de la mesa tripartita, debía definir al coordinador de la coalición— no se ha levantado. Márquez responde que la alianza “sigue firme” y que los inconformes hablen con sus dirigencias nacionales. En otras palabras: el resultado ya está cerrado, la cifra no se muestra y quien dude que se vaya a México. A nivel nacional, Citlalli Hernández usó la misma lógica al no revelar resultados de las encuestas para coordinadores en Colima, Campeche y Aguascalientes: transparencia, sí; exhibir el método, no.
Lo más revelador es que el secreto no tapa una sorpresa. Encuestas públicas de TResearch, CE Research y Demoscopia Digital llevaban meses colocando a Bayardo, alcaldesa de Manzanillo, por encima de Virgilio Mendoza y Ana Karen Hernández. Si el estudio interno solo confirma lo que ya se veía en la calle, ¿qué temen mostrar? Si no lo confirma, el silencio pesa más. Un partido que presume “el proceso más transparente del país” no puede esconder la encuesta con la que decide quién va por Colima y, al mismo tiempo, cobrar recursos públicos. O publica la medición o deja de venderla como triunfo democrático. Lo demás es teatro.
Discusión sobre este post
Sin posts



