Nayarit.- En Bucerías, Bahía de Banderas, familias que se reúnen a jugar voleibol denunciaron que un coordinador del hotel Decameron, identificado como Jaime, les retiró la red y les dijo que ocupaban un espacio privado. El video —difundido primero por Nila Guiss — muestra el forcejeo verbal y el retiro de la red frente a niños y adultos. Según Meganoticias, el grupo llevaba cerca de un mes usando esa franja, llevaba y retiraba su propio material, y ahora pide que el Ayuntamiento intervenga.
La ley no deja margen para esa escena. Las playas marítimas y la zona federal son bienes de uso común: cualquier habitante puede usarlas y el acceso no puede inhibirse, restringirse ni condicionarse, salvo lo que marque el reglamento. Una concesión hotelera, si existe, no convierte la arena en patio privado ni autoriza a un empleado a desalojar a vecinos. Lo grave no es solo la red: es el descaro de tratar como “propiedad” un bien de la Nación mientras el mismo hotel, según las familias, mantiene cancha, mobiliario y toldo para sus huéspedes.
Hasta ahora no hay una respuesta institucional clara del complejo ni un acto público de autoridad que ponga orden. Si Bahía de Banderas y la Federación no revisan ocupación de zona federal, concesiones y el trato al visitante local, el mensaje queda servido: en la costa manda quien tiene brazalete, no quien tiene la ley. Las playas no se privatizan a gritos de un coordinador; se defienden con inspección, sanción y acceso real, no con comunicados después del escándalo.
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