La renuncia de Gertz: ¿El fin de una era o el principio del asedio judicial?
El fiscal general, Alejandro Gertz Manero, presentó este 27 de noviembre su dimisión ante el Senado. El cargo quedará vacante de forma inmediata y será cubierto en los próximos días
CDMX.- A sus 86 años, Alejandro Gertz Manero presentó este jueves 27 de noviembre su renuncia irrevocable como fiscal general de la República, dos años antes de que concluyera su mandato en enero de 2028. Nombrado en 2019 por Andrés Manuel López Obrador, Gertz deja el cargo tras una negociación discreta con el gobierno de Claudia Sheinbaum, quien le ofreció el puesto de embajador en un “país amigo” para honrar su larga trayectoria en el servicio público. La carta, dirigida al Senado y leída en pleno, subraya su “vocación de servicio”, pero llega en un momento delicado: apenas esta semana, Estados Unidos reconoció la colaboración de la FGR en temas de narcotráfico y extradiciones, un lazo que ahora genera temores de ruptura.
El líder priista Alejandro “Alito” Moreno no tardó en detonar: calificó la salida como un “desastre” y un “golpe jurídico-político” orquestado por Morena para “dinamitar” la relación con Washington y blindar a “narcopolíticos” implicados en corrupción y huachicol fiscal. “Usarán la FGR para perseguir, someter y doblar a ciudadanos, periodistas y opositores”, advirtió, evocando un autoritarismo al estilo venezolano. Su denuncia, que incluye alertas internacionales, resuena en un PRI debilitado pero combativo, aunque críticos recuerdan que Gertz mismo fue acusado de parcialidad durante el sexenio anterior, con investigaciones selectivas que beneficiaron al oficialismo.
Esta movida acelera la judicialización de la política bajo Sheinbaum: el Senado, dominado por Morena, nombrará al sucesor en días, potencialmente un leal que consolide el control. Si bien la renuncia evita un despido forzoso, expone las grietas de una justicia ya cuestionada por impunidad en casos de alto perfil. ¿Salvaguarda democrática o maniobra para un régimen más opaco? El tiempo, y las primeras detenciones, lo dirán.






