CDMX.- Por un momento el Pleno dejó de parecer tribunal y empezó a parecer reunión de vecinos peleando por el estacionamiento. El 4 de noviembre de 2026, durante la sesión pública, los gritos volvieron a reinar y la “ministra del pueblo” estuvo a dos exhalaciones de repetir el clásico que la hizo famosa en 2023: “hijo de su reputísima madre”. Aquella frase, grabada cuando interrumpió una pelea de su hijo con una vecina en un condominio de la Ciudad de México, sigue siendo su precedente más citado… fuera de cualquier expediente.
Hugo Aguilar Ortiz, desde la presidencia, tuvo que pedir “pulcritud en su actuación” mientras la sesión se desordenaba. No es la primera vez. Ese mismo día Lex Consulto documentó otros sombrerazos: Estela Ríos corrigiendo y ninguneando a Aguilar para luego proponer lo mismo, y el Pleno perdiendo casi 40 minutos solo en ponerse de acuerdo sobre cómo ponerse de acuerdo. La nueva Corte, nacida de la reforma del “acordeón”, ya acumula denuncias internas de imposición, necedad y agresividad contra Batres, además de la contradicción constitucional que pone en duda su eventual llegada a la presidencia en 2027.
Al final, el máximo tribunal del país resolvió asuntos de fondo, pero el show de los gritos y las viejas rencillas se llevó la atención. Cuando los ministros del pueblo se pelean como vecinos y el presidente tiene que recordarles que deben actuar con decoro, el problema ya no es el proyecto en discusión: es que la independencia judicial se está convirtiendo en un reality de condómino.
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