La senadora Ana Lilia Rivera llama “estúpidos” a quienes cuestionan su trabajo legislativo por Tlaxcala
La senadora de Morena por Tlaxcala, Ana Lilia Rivera Rivera, calificó de “estúpidos” a periodistas y ciudadanos que le preguntaron por sus logros concretos en el estado
Tlaxcala.- La senadora morenista Ana Lilia Rivera, representante de Tlaxcala, ha desatado una tormenta al calificar de “estúpidos” a periodistas y ciudadanos que cuestionan su labor legislativa de siete años. En una entrevista reciente, visiblemente molesta, respondió a las críticas preguntando “¿quién es el estúpido que lo pregunta?”, atribuyendo las dudas a campañas de desinformación anónimas. Días después, en una entrevista del 19 de enero, intentó justificarse alegando que “estúpido” no es un insulto, sino un término para describir a “necios” que niegan la verdad conocida, y acusó a 2 mil bots de atacarla sin presentar pruebas concretas. El episodio surgió durante una gira por el estado, donde presume logros como presidir el Senado y crear programas sociales, pero evade detalles específicos sobre beneficios directos para los tlaxcaltecas.
Rivera, una figura clave en Morena y aspirante a la gubernatura de Tlaxcala en las próximas elecciones, se presenta como defensora del maíz y del pueblo, pero su respuesta ha revelado un patrón de intolerancia ante el escrutinio público. Publicaciones en redes, como las de periodistas locales y usuarios en X, destacan su nulo impacto en el estado pese a su larga trayectoria, criticando que priorice eventos partidistas sobre acciones tangibles. Medios como La Prensa de Tlaxcala señalan que este tipo de reacciones reflejan una soberbia común en el oficialismo, donde las preguntas legítimas se despachan como ataques orquestados, sin evidencia.
Esta controversia no solo erosiona la credibilidad de Rivera, sino que pone en jaque la libertad de prensa en México, donde los servidores públicos deben rendir cuentas sin recurrir a descalificaciones. La reacción masiva en redes, con miles de interacciones llamándola “estúpida” en retaliación, muestra un rechazo público que podría costarle caro en su ambición política. Al final, ¿es esto un desliz o un síntoma de un estilo autoritario en Morena? Tlaxcala observa de cerca.



