“¿La señora?”: Rocío Nahle muestra su peor cara ante el secuestro de la periodista Roxana Guzmán
“Buscamos a la señora”: Rocío Nahle reacciona con frialdad al secuestro de la periodista Roxana Guzmán en Veracruz
Veracruz.- Tres días después de que un comando armado irrumpiera en su casa de Nanchital, Veracruz, destrozara la puerta a mazazos y se llevara por la fuerza a Roxana Berenice Guzmán Ramírez —directora de Pulso Informativo del Sureste— ante su familia, la gobernadora Rocío Nahle por fin abrió la boca. Lo hizo con frialdad quirúrgica: “desde el primer día estamos buscando a la señora” y “eso no debe pasar”. Ni su nombre completo, ni un gesto de urgencia. Solo una frase despersonalizada que huele a evasiva. Mientras tanto, el video del secuestro —grabado por la propia periodista antes de que le arrebataran el teléfono— sigue circulando como prueba irrefutable de la barbarie: cuatro sujetos armados, un Versa blanco con placas sobrepuestas y una familia golpeada que aún no sabe nada de ella.
El caso no es aislado. Veracruz sigue siendo una de las zonas más letales para el periodismo en México, y bajo el gobierno de Nahle la violencia no ha disminuido: operativos anunciados, carpetas abiertas y cero resultados concretos. La Fiscalía estatal confirmó la investigación por privación ilegal de la libertad, pero a 72 horas no hay detenidos, ni rastro de Roxana, ni avances visibles. Su padre, Fernando Guzmán, suplica públicamente que la regresen viva. La gobernadora, en cambio, parece más preocupada por no “politizar” el tema que por resolverlo. Esa tibieza es la que duele y la que indigna.
Este secuestro no solo expone la fragilidad de una periodista local; desnuda la podredumbre de una estrategia de seguridad fallida que promete mucho y entrega impunidad. Mientras Nahle habla de “la señora”, una familia vive el infierno y el gremio periodístico cuenta otra víctima. En Veracruz, “eso” no solo pasa: se tolera. Y mientras no cambie la actitud de quien gobierna, seguirán pasando.



