La SEP regala casi tres meses de vacaciones a los niños: el Mundial antes que la educación (y que los padres que trabajan)
Clases terminan el 5 de junio por el Mundial 2026 y el calor. Educación, otra vez, en último lugar
CDMX.- El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, anunció este jueves que el ciclo escolar 2025-2026 terminará el 5 de junio. Labores administrativas hasta el 12 de junio, regreso con reforzamiento en agosto y clases formales del nuevo ciclo hasta el 31 de agosto. En la práctica, millones de estudiantes de preescolar, primaria y secundaria tendrán casi tres meses de “vacaciones”.
La justificación oficial: ola de calor y el Mundial de Fútbol 2026 que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá. Decisión tomada “por unanimidad” en el Consejo Nacional de Autoridades Educativas. Suena limpio. En realidad, es otra bofetada a una educación que ya venía en terapia intensiva.
México lleva años hundiéndose en las pruebas PISA. En 2022, los jóvenes de 15 años obtuvieron 395 puntos en matemáticas (promedio OCDE: 472), 415 en lectura y 410 en ciencias. Dos de cada tres estudiantes no alcanzan el nivel básico en matemáticas. El rezago equivale a años de escolaridad perdidos respecto a los países desarrollados. No es un problema coyuntural: es estructural.
Y en ese panorama catastrófico, la SEP decide recortar semanas de clase. No por una emergencia sanitaria insuperable, sino por calor (que también pegará en agosto) y por el fútbol. Prioridad clara: que no haya tráfico cuando lleguen los turistas y que los niños no suden en los salones. El resto, que se arregle en casa.
Esto es un cálculo político para quedar bien con el SNTE, una falta de respeto a las madres y padres trabajadores, y una señal de que la educación sigue siendo lo último en la lista de este gobierno. Los chats de padres de familia están en llamas con razón. ¿Quién cuida a los niños todo junio y julio? ¿Las escuelas particulares devolverán colegiaturas? Preguntas obvias que nadie respondió con seriedad.
Esto no es “adaptación al contexto”. Es improvisación y mediocridad institucional convertida en política pública. México no está para regalarle casi tres meses de ocio a una generación que ya sale de la secundaria sin saber leer bien ni resolver operaciones básicas. No estamos en condiciones de competir con Corea o Finlandia, pero sí de competir con nuestra propia mediocridad. Y vamos ganando.
El mensaje que manda la SEP es devastador: el fútbol y el espectáculo valen más que el derecho a una educación continua. Los niños de familias vulnerables, los que no tienen refuerzo en casa ni nana, serán los más golpeados. Otra vez, los de siempre pagan los platos rotos de la improvisación oficial.
Mientras tanto, Delgado y compañía celebran el “acuerdo unánime”. Unánime entre burócratas que no tendrán que resolver el caos logístico de millones de familias. La educación mexicana no necesita más vacaciones: necesita urgencia, exigencia y resultados. Lo que recibió fue otro mes y medio de flojera institucional disfrazada de sensibilidad climática y mundialista.
Que no nos extrañe luego que sigamos en el sótano de cualquier ranking educativo. Con este tipo de decisiones, el camino está pavimentado. Hacia abajo, claro.





