Viral.- La paraguaya Cynthia Benítez Fernández, modelo y creadora de contenido, nadaba en una laguna de aguas turquesas en Zanzíbar rodeada de tortugas marinas cuando una de ellas se le acercó por detrás y le clavó el pico en un glúteo. El video, de unos 19 segundos, la muestra en bikini y gorra intentando la toma perfecta; reacciona de golpe, sale del agua y enseña la herida superficial con puntos de sangre. Ella misma lo subió a TikTok con la frase “Eran inofensivas, me decían”. El material se viralizó ya circula en medios de medio continente.
No es un ataque random ni una anécdota graciosa. En los centros de rehabilitación de Nungwi, donde suelen ocurrir estos encuentros, las tortugas verdes y carey están acostumbradas a la presencia humana, pero siguen siendo animales salvajes protegidos. Especialistas como los del Instituto Blue World advierten que el contacto cercano genera estrés y respuestas defensivas, sobre todo si confunden un movimiento o un trozo de bikini con comida. Las guías éticas son claras: no tocar, no perseguir, mantener distancia. Benítez las ignoró en pos del contenido.
El turismo de “nado con tortugas” en Zanzíbar se vende como experiencia mágica, pero a menudo es solo otra forma de invadir el espacio de especies amenazadas para alimentar el feed. Mientras las autoridades locales hablan de conservación y liberaciones anuales, los visitantes pagan por meterse en el agua como si fueran un zoológico acuático. Resultado: una mordida merecida y un recordatorio contundente de que la naturaleza no está para servir de fondo a selfies.
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