¡Lady CIA! Morena desata linchamiento contra Maru Campos por “traicionar a la patria” mientras un narcolaboratorio gigante cae en Chihuahua
Morena acusa “traición a la patria” a Maru Campos por agentes de EU en operativo antidrogas en Chihuahua
CDMX.- El escándalo de los agentes estadounidenses en Chihuahua no es solo un choque de soberanías. Es la prueba más cruda de que, para Morena, combatir al narco solo vale cuando lo hacen ellos… o cuando no les toca el turno de quedar en evidencia.
Todo empezó entre el 17 y el 19 de abril en El Pinal, municipio de Morelos. La Fiscalía de Chihuahua y fuerzas locales desmantelaron lo que describen como el laboratorio de drogas sintéticas más grande del que se tenga registro. El golpe fue duro al crimen organizado. Pero en el camino murieron cuatro personas: dos funcionarios de la Agencia Estatal de Investigación y, según reportes confirmados, dos agentes vinculados a Estados Unidos (identificados en medios como de la CIA). Estos últimos iban, según foto exclusiva de Milenio, con uniformes de la policía estatal de Chihuahua. Armados. Operando en campo.
La gobernadora Maru Campos juró que no tenía conocimiento de la presencia de agentes extranjeros en terreno. Se lo repitió en privado a Omar García Harfuch, secretario de Seguridad federal. Harfuch lo confirmó este martes: “Ella me dijo que no tenía conocimiento de que se estuviera llevando alguna operación con agentes norteamericanos en campo”. La Presidenta Claudia Sheinbaum no se quedó callada: envió nota diplomática a la embajada de EU exigiendo explicaciones y dejó claro que “este tipo de situaciones no pueden repetirse”. La FGR investiga.
Hasta aquí, un caso de coordinación fallida o, peor, de operación unilateral que viola la Constitución. Punto. Pero el circo que montó Morena en el Senado ayer 28 de abril convirtió el asunto en circo electoral. Senadores morenistas exigieron la comparecencia de Campos, la bautizaron “Lady CIA”, hablaron de “traición a la patria” y amenazaron con juicio político. Lilly Téllez los llamó “cerdos” en pleno debate. La gobernadora no fue. PAN la blindó: “Es politiquería pura por las elecciones”. PRI y MC coincidieron: esto no es Senado, es coliseo.
Y aquí viene la crítica dura, sin anestesia: la indignación de Morena huele a cinismo podrido.
Porque si tanto les duele la soberanía, ¿dónde estuvo su furia cuando el huachicol fiscal, Segalmex, la Casa Gris o los expedientes que nunca tocan a los intocables del poder? ¿Por qué nunca pidieron comparecencias masivas por los narco-gobernadores que sí han sido señalados en sus filas? ¿Por qué ahora sí les arde que un estado opositor dé el golpe más fuerte al narco en meses, aunque haya sido con ayuda gringa?
El fondo es más incómodo: el gobierno federal lleva años repitiendo que “podemos solos” contra el crimen. La realidad es que no pueden. O no quieren. Y cuando un gobierno estatal —PANista, para más señas— decide actuar y acepta inteligencia o apoyo operativo de EU, se les cae el discurso. Prefieren un narcolaboratorio intacto que reconocer que la “cuarta transformación” no ha transformado ni un gramo de la podredumbre que heredaron.
Maru Campos dice que no sabía. Si es verdad, es grave: su fiscalía operaba por su cuenta con extranjeros. Si miente, también es grave. Pero más grave es que Morena use el caso para linchar a una opositora mientras protege sus propios muertos en el clóset. La soberanía no se defiende con notas diplomáticas selectivas ni con gritos en el Senado. Se defiende con resultados. Y los resultados, por ahora, los tiene Chihuahua.
El pueblo no es tonto. Sabe distinguir entre defender la patria y defender el negocio.




