CDMX.- La sustitución de Prospera por las becas Benito Juárez no solo redujo el monto por alumno, sino que dejó un rastro medible de abandono. Según el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2026 de la UNESCO, la matrícula masculina en bachillerato cayó 12 puntos porcentuales en localidades con alta cobertura del programa anterior. El organismo retoma un estudio de Fernanda Márquez-Padilla, Susan W. Parker y Tom S. Vogl sobre el retiro de Prospera en 2019, que vincula la baja directamente con el paso de transferencias condicionadas (asistencia escolar verificada) a apoyos prácticamente incondicionales.
El contraste de recursos es demoledor. La beca Benito Juárez entrega 9 mil 500 pesos anuales por estudiante. Prospera, actualizada a pesos de 2026, equivalía a entre 12 mil 808 y 14 mil 428 pesos para varones, y hasta 16 mil 401 para mujeres de tercero, según el análisis del exsubsecretario Carlos Mancera. Es decir, recortes reales de entre 25.8% y 42.1%. Mientras Prospera concentraba recursos en los hogares más pobres, exigía permanencia y combinaba educación con salud y nutrición, el esquema actual amplía el padrón a costa de diluir el incentivo y el monto. La SEP replica que el dato proviene de un estudio académico y no de un posicionamiento formal de la UNESCO, que sus becas son universales (19.5 millones de beneficiarios) y que verifican inscripción semestralmente. Pero la evidencia de la transición sigue en pie: menos dinero, menos exigencia y menos jóvenes varones en el aula.
El resultado es previsible cuando se cambia una política con evaluaciones positivas por un instrumento de clientelismo masivo. Repartir dinero sin condiciones rigurosas ni priorización no garantiza permanencia escolar; solo garantiza titulares. La educación no se sostiene con volumen de beneficiarios, sino con incentivos que funcionan. La 4T eligió lo primero en lugar de lo segundo, y la evidencia internacional lo confirma.
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