“Las elecciones de 2027 serán contra el narco”, advierte Viggiano tras el reporte de EU que vincula al CJNG con campañas
Senadora Carolina Viggiano: “Las elecciones de 2027 serán contra el narco”
CDMX.- La senadora priista Carolina Viggiano fue directa y sin matices: después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionara a dos mexicanos y nueve empresas por un esquema de huachicol fiscal ligado al CJNG, y señalara explícitamente que los cárteles usan esas ganancias ilícitas para hacer pagos en efectivo a campañas políticas y medios con el fin de elegir a políticos corruptos que les ayuden a controlar puestos clave del gobierno, dejó claro que los comicios intermedios del próximo año serán un plebiscito contra la penetración del crimen organizado en la política. Exigió a Morena que limpie de una vez por todas a sus narcopolíticos en lugar de seguir con la misma estrategia de negación y pedido de “pruebas”.
Lo más revelador no es la advertencia opositora, sino la respuesta oficial: Claudia Sheinbaum descalificó el informe como intromisión extranjera y Ricardo Monreal pidió que EU entregue las evidencias a la FGR (la misma que encabeza una exconsejera jurídica de la presidenta). Mientras tanto, Morena presume “filtros internos” para sus candidatos de 2027 que suenan a teatro tardío después de años tolerando gobernadores, legisladores y operadores señalados por vínculos con el narcotráfico, incluyendo casos donde EU ya actuó con visas y sanciones. Si el dinero del robo de combustible ya fluye hacia la política —como documenta Washington sin ambigüedades—, la retórica de “paz y seguridad” de la 4T se expone como lo que es: una coartada que permitió al crimen consolidar poder real.
En este escenario, la frase de Viggiano no es exageración opositora, sino una constatación incómoda y verificable: 2027 no se jugará solo en propuestas o popularidad, sino contra la captura institucional que este gobierno no ha querido ni podido desmantelar. Morena puede seguir gritando soberanía todo lo que quiera; los hechos —reportes financieros internacionales, sanciones recientes y la violencia que no cede— ya están hablando más claro que cualquier discurso.



