Las maromas de Morena: Marina del Pilar ofreció datos al FBI y Morena tuerce el discurso para salvarla
“¡Soberanía de quita y pon!”: Marina del Pilar se ofrece al FBI para salvarse y Morena la blinda
Baja California.- Los audios filtrados por el periodista Héctor de Mauleón en El Universal no dejan margen para interpretaciones benevolentes. En ellos, una voz atribuida a Marina del Pilar Ávila, gobernadora morenista de Baja California, se muestra dispuesta a compartir información de las mesas de seguridad con un intermediario del FBI. Expresa temor a una orden de extradición (“¿Me quieren llevar de extradición?”), ofrece cooperar (“estoy dispuesta siempre a hablar de todo lo que yo pueda saber, cómo apoyar, cómo cooperar”) y menciona que puede “escuchar muchas cosas de seguridad”. Prefiere reunirse en un hotel en México antes que cruzar a Estados Unidos.
El escándalo estalló esta semana y las reacciones del círculo morenista fueron predecibles: un ejercicio colectivo de gimnasia retórica para minimizar, relativizar y desviar el foco.
Claudia Sheinbaum aseguró que “ella ya dio su explicación” y que “no se sabe realmente con quién está hablando”. Omar García Harfuch añadió que “no se infiere que se vaya a dar información confidencial”. Ricardo Monreal fue más directo: sugirió que la gobernadora denuncie a de Mauleón por “espionaje”. Y Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena, rechazó cualquier comparación con el caso de Maru Campos (gobernadora panista de Chihuahua), alegando que allí sí hubo “intención de permitir la intervención de agencias de Estados Unidos”.
Estas respuestas revelan el doble rasero sin disimulo. Durante años, Morena y sus aliados han denunciado como “traición a la patria”, “intervencionismo extranjero” o “entrega de soberanía” cualquier acercamiento de gobiernos opositores con autoridades estadounidenses, por menor que fuera. Ahora, cuando una gobernadora de su partido ofrece datos sensibles de seguridad a cambio de protección personal ante posibles cargos o extradición, el asunto se reduce a “no se infiere nada”, “es hipotético” o “es espionaje contra ella”.
El contexto agrava la contorsión. Marina del Pilar arrastra señalamientos vinculados a su exesposo Carlos Torres (investigado por la FGR en temas de presunta corrupción y narco-política en Baja California), revocación de visas y congelamiento de cuentas en EE.UU. en años previos. Ofrecer información de reuniones de seguridad fronteriza —un estado clave en la lucha contra el crimen organizado— a cambio de un favor personal no es un “escenario hipotético”. Es una negociación explícita con una agencia extranjera.
Morena puede seguir llamando “traidores” a quienes no son de su cuerda y defender la soberanía como bandera cuando conviene. Pero estos audios y sus defensas exponen la verdad incómoda: la soberanía es un principio elástico. Rígido e intransigente contra los adversarios; flexible, comprensivo y hasta victimista cuando se trata de proteger a los propios. La coherencia ideológica se sacrifica sin pudor en el altar de la lealtad partidista.



