Las mentiras de Noroña: Supuestos ingresos en YouTube no cuadran con el tráfico de sus videos
Inconsistencias en los ingresos reportados por Fernández Noroña y las posibles violaciones legales por aceptar donaciones en línea demandan una investigación exhaustiva por parte de las autoridades.
CDMX.— Gerardo Fernández Noroña, senador de Morena, enfrenta serios cuestionamientos tras declarar ingresos exorbitantes de su canal de YouTube, “GFNorona Oficial”, que no se corresponden con el tráfico real de sus videos. Las cifras reportadas, que ascienden a cientos de miles de pesos mensuales, contrastan drásticamente con las vistas de sus publicaciones, lo que sugiere un intento de inflar sus ingresos para justificar gastos controversiales, como la compra de una lujosa propiedad en Tepoztlán. A esto se suman señalamientos sobre donaciones en línea que podrían ser ilegales, profundizando las dudas sobre la transparencia del legislador.
Ingresos inflados: los números que no suman
Fernández Noroña ha declarado en su informe patrimonial ingresos de 188,263 pesos mensuales en 2023 y 2,680,444 pesos anuales en 2022 (unos 223,379 pesos al mes) por su actividad en YouTube. Sin embargo, un análisis del tráfico de su canal, que cuenta con 839,000 suscriptores y 146.6 millones de vistas acumuladas desde 2013, revela una discrepancia alarmante. Según la tarifa promedio de YouTube, que paga aproximadamente 27.50 pesos por cada mil vistas, Noroña necesitaría generar cerca de 6.8 millones de vistas mensuales para sustentar los ingresos declarados.
En un periodo reciente de 30 días, sus cuatro videos y 29 transmisiones en vivo sumaron apenas 492,000 vistas, lo que generaría ingresos estimados de 13,551 pesos, una cifra ínfima comparada con la reportada. En 2025, sus 251 transmisiones en vivo no han mostrado un volumen de vistas suficiente para respaldar sus afirmaciones, lo que plantea la pregunta: ¿de dónde provienen realmente estos ingresos?
Donaciones en SuperChat: ¿una práctica ilegal?
La opacidad no termina en YouTube. Noroña ha recurrido a la función SuperChat para recibir donaciones durante sus transmisiones en vivo, reportando ingresos como 1,400 dólares en una emisión del 27 de agosto de 2025, además de 177.74 dólares el 23 de julio y 59.07 dólares el 21 de julio. Estas aportaciones, aunque comunes entre creadores de contenido, podrían violar el Artículo 52 de la Ley de Responsabilidades Administrativas, que prohíbe a los servidores públicos aceptar beneficios económicos adicionales a su sueldo, bajo el riesgo de incurrir en cohecho.
Asimismo, durante las precampañas de Morena en 2023 y 2024, Noroña recibió donaciones como aspirante presidencial, lo que contraviene el Artículo 445 de la Ley Electoral Federal, que prohíbe a precandidatos aceptar recursos de fuentes no autorizadas. Estas prácticas, lejos de ser un simple complemento de ingresos, podrían constituir una falta grave que exige investigación.
La casa en Tepoztlán: un lujo difícil de justificar
El escrutinio sobre Noroña se intensificó con la compra de una casa en Tepoztlán, Morelos, valuada en 12 millones de pesos. El senador asegura que la adquirió con sus ingresos de YouTube, su sueldo como senador (131,874 pesos mensuales), colaboraciones en medios (40,000 pesos mensuales) y servicios profesionales (72,500 pesos mensuales). Sin embargo, las evidencias sugieren que los ingresos de YouTube están inflados, y las donaciones en línea podrían ser ilegales, lo que pone en duda la legitimidad de los recursos utilizados para esta adquisición.
Excusas y falta de pruebas
Ante las críticas, Noroña ha insistido en su transparencia, afirmando que sus cuentas son públicas y acusando a medios como Reforma y Excelsior de difundir “mentiras”. Sin embargo, no ha presentado pruebas que expliquen las discrepancias entre sus ingresos declarados y el tráfico de su canal, ni ha aclarado la legalidad de las donaciones recibidas. Su narrativa de víctima de una campaña de desprestigio no logra disipar las sospechas de irregularidades.
Un llamado a la rendición de cuentas
Las inconsistencias en los ingresos reportados por Fernández Noroña y las posibles violaciones legales por aceptar donaciones en línea demandan una investigación exhaustiva por parte de las autoridades. La ciudadanía merece claridad sobre cómo un servidor público financia un estilo de vida que parece exceder sus ingresos legítimos. Mientras Noroña no pueda respaldar sus afirmaciones con datos concretos, su credibilidad seguirá en entredicho, alimentando el debate sobre la ética en la función pública.