CDMX.- El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, salió este jueves de una comparecencia a puerta cerrada ante la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados —parte de la glosa del segundo informe de Claudia Sheinbaum— y se encontró con un “Amorcito corazón” de Pedro Infante. El senador Manuel Velasco, coordinador del Partido Verde, lo había llamado días antes “el Pedro Infante de la política” y lo había puesto en la boleta de 2030: si mantiene resultados y popularidad, dijo, sería “un proyecto ganador”. Harfuch agradeció el “buen comentario” y repitió la frase que ya usó en mayo: ante delitos tan delicados, pensar en otra cosa sería una falta de respeto a las víctimas. Sheinbaum lo despachó como “mucha grilla”.
El contraste no es un detalle. En la misma conferencia Harfuch informó 33 detenidos por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, y la captura en Jalisco de “El R1”, señalado como presunto autor intelectual. Es decir, el titular de la seguridad federal estaba rindiendo cuentas de un homicidio de un edil y, a la salida, el oficialismo y su aliado verde le montaban un destape entre risas. El Verde ya lo acompañó al Senado en 2024 y en su intento por la jefatura de la Ciudad de México. La comparación con Infante no es ingenua: es un ensayo de marca personal, con canción incluida.
El problema no es que un político niegue ambiciones. Es el formato. Una glosa de seguridad a puerta cerrada, un vocero que se dice ajeno a 2030 y un senador aliado que lo lanza igual. Mientras el país discute si el funcionario tiene agenda paralela, el homicidio de Manzo sigue abierto y la violencia no espera a la encuesta. Negar la candidatura en San Lázaro, con “Amorcito corazón” de fondo, no la borra: la adelanta.
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