CDMX.- El gobierno federal propone para 2027 un aumento general del gasto en salud de alrededor del 10-14% nominal (cerca de 1.14 billones de pesos en total), con el IMSS recibiendo una parte importante del incremento. Sin embargo, el presupuesto específico para medicamentos e insumos médicos del instituto caería 5.9%, unos 7,373 millones de pesos menos, según el análisis del CIEP citado por COPARMEX. Esto ocurre en plena crisis: trabajadores del IMSS marchan exigiendo un aumento salarial real del 10% (frente al 2.9% tabular propuesto), más personal, infraestructura y el fin del desabasto, mientras Sheinbaum admite “demandas legítimas” por falta de medicinas y problemas de distribución y proveedores.
El contraste es brutal. El subsecretario Eduardo Clark reconoce una deuda de cerca de 10 mil millones de pesos a farmacéuticas y que el surtimiento ronda el 87% con incumplimientos persistentes, a pesar de las cifras oficiales de 94-98% en algunos reportes. Mientras tanto, el gasto en salud sigue en torno al 2.9% del PIB, muy por debajo del 6% recomendado por la OMS, y las desigualdades entre instituciones se mantienen.
Pretender “ahorrar” en lo básico —medicinas e insumos— cuando el personal denuncia que no tiene ni lo mínimo para atender y los pacientes pagan de su bolsillo es no solo ineficiente, sino una burla a quienes sostienen el sistema. Si hay dinero para otras prioridades faraónicas y el presupuesto general sube, destinarlo a tapar agujeros de gestión, corrupción y falta de planeación en el IMSS no resuelve nada: agrava el colapso que el propio gobierno ya no puede negar.
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