CDMX.- Desde la tribuna de San Lázaro, la diputada petista Margarita García soltó lo que muchos dentro y fuera de la 4T ya murmuraban: Hugo López-Gatell, el exsubsecretario que fue el rostro de la estrategia sanitaria durante el COVID-19, vive en Ginebra con un sueldo estimado de 215 mil pesos mensuales, más 32 mil de apoyo para vivienda, seguro médico familiar y una mudanza de 646 mil pesos que incluyó el traslado de su Peugeot 3008 modelo 2024. “Nadie puede ganar más que la presidenta”, recordó la legisladora, aliada del gobierno, durante la comparecencia de funcionarios de Salud. El contraste es brutal: la misma administración que predica austeridad republicana le financia a quien encabezó una gestión que dejó a México entre los países con mayor exceso de mortalidad del mundo un “exilio dorado” en Suiza desde agosto de 2025.
Los números no son inventados. Provienen de una investigación de Latinus basada en solicitudes de transparencia a la SRE: el tabulador de 2022 para rango de ministro marca 10 mil 365 euros (alrededor de 215 mil pesos), aunque la Cancillería no entregó recibos actuales. A eso se suman las prestaciones diplomáticas documentadas. Mientras tanto, el salario neto de Claudia Sheinbaum ronda los 134 mil pesos mensuales. La diputada del PT no solo señaló el sueldazo; preguntó por qué ese dinero no se aplica en hospitales donde el personal sigue denunciando carencias. La respuesta oficial, cuando ha habido, ha sido que el cuerpo diplomático siempre ha tenido ingresos superiores por el costo de vida en el exterior. El argumento es técnico; la percepción pública, no.
Lo que incomoda no es solo el monto, sino el símbolo. Premiar con cargo en la Misión Permanente ante organismos internacionales a quien fue el encargado de comunicar y ejecutar la política que minimizó la gravedad de la pandemia —con discursos de “quedarse en casa” mientras el sistema colapsaba— refuerza la idea de que en la 4T hay austeridad para unos y privilegios blindados para otros. Que la crítica salga del propio PT, y no solo de la oposición, le quita el pretexto del “golpeteo”. Los mexicanos que aún pagan el precio en salud y memoria merecen algo más que justificaciones de tabulador.



