Los Ardillos controlan municipios enteros en Guerrero, denuncia líder indígena
Jesús Plácido Galindo, dirigente del CIPOG-EZ, afirmó en Radio Fórmula que el grupo criminal impone su ley en la Montaña Baja
Guerrero.- Jesús Plácido Galindo, líder del Consejo Indígena y Popular de Guerrero (CIPOG-EZ), lo soltó sin rodeos en Radio Fórmula: “Los Ardillos” controlan municipios enteros en la Montaña Baja, desvían recursos de ayuntamientos para comprar armas y drones, y el Ejército tiene órdenes claras de no intervenir. Harfuch lo sabe, dice. La presidenta propuso “diálogo” el martes; SEGOB llegó, pero no a rescatar a los desplazados de Chilapa y Alcozacán, sino a sentarse con los criminales. Más de 800 familias huyeron bajo balazos y drones; hay decenas de muertos y desaparecidos desde hace años. Y a Plácido le quitaron la protección justo cuando amenazó con protestar. Esto no es nuevo: lleva una década de terror.
El gobierno federal presume “paz mediante el diálogo” mientras evade confrontar a Celso Ortega y su banda. Sheinbaum y Harfuch justifican la inacción del Ejército “para evitar heridos”. ¿Y los indígenas masacrados, violados y expulsados de sus tierras? ¿Eso no cuenta? En lugar de órdenes de aprehensión, mesas de negociación. En lugar de fuerza, cobijas y despensas. Mientras tanto, la policía municipal colabora y los recursos públicos arman al narco. Vergüenza absoluta.
Esto no es omisión: es complicidad descarada. El mismo régimen que grita “soberanía” en Chihuahua deja que un grupo criminal imponga su ley en Guerrero, desplaze a miles y compre drones con dinero del pueblo. El narco no ganó terreno solo; el gobierno se lo regaló. Y los indígenas siguen pagando con sangre la cobardía de Palacio Nacional.



