Madres buscadoras bloqueadas y ahora bajo investigación: el gobierno de Sheinbaum cuestiona su número y “financiamiento” mientras brinda con la FIFA
Madres buscadoras bloqueadas en el Azteca mientras el gobierno celebra la gala de la FIFA en Chapultepec
CDMX.- El 11 de junio de 2026, horas antes de los eventos inaugurales del Mundial de la FIFA en el Estadio Azteca, colectivos de madres y familiares buscadoras marcharon por Calzada de Tlalpan para visibilizar la crisis de desapariciones que México arrastra desde hace dos décadas. Exigían pasar, portaban fichas de búsqueda y gritaban “¡Déjenos pasar! Queremos de regreso a nuestros hijos”. Una de ellas se arrodilló frente a la valla de granaderos. No lo lograron.
Enfrente, no solo había policías antimotines. Hubo una barrera humana de trabajadores del gobierno de la CDMX y de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), algunos con chalecos blancos, que actuaron como escudo para impedir el paso. Denuncias anónimas y videos circulantes indican que muchos fueron obligados a asistir bajo amenaza de despido o represalias laborales. El Estado usando a sus empleados precarizados para enfrentar a víctimas del mismo Estado.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, respondió con el guion habitual: “Comprendemos lo que representa la ausencia de un ser querido”. Acto seguido anunció que se investigarán los “presuntos apoyos” para trasladar colectivos desde Jalisco y Michoacán a la capital. En lugar de acelerar búsquedas, exhumaciones o presupuesto para fiscalías y comisiones, se investiga quién financia o ayuda logísticamente a las madres. Mientras tanto, Claudia Sheinbaum se ríe y minimiza el número de manifestantes cuestionando si el movimiento es “orgánico”. Son las mismas funcionarias que meses antes garantizaban “libertad de expresión” para protestar cerca de los estadios.
El día anterior, en el Castillo de Chapultepec se realizó una cena de gala para delegaciones de la FIFA. El contraste es brutal y deliberado: políticos y funcionarios brindando con representantes internacionales mientras afuera las familias de los desaparecidos topan con el poder del Estado convertido en muro físico y burocrático.
El contexto que no se borra con discursos
Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), a marzo de 2026 había más de 132 mil personas desaparecidas. El gobierno desglosa la cifra y reduce la de “casos con información completa y sin actividad posterior” a alrededor de 43 mil, pero la realidad es que la crisis sigue creciendo: solo en los primeros 15 meses del gobierno actual aumentó en cerca de 18 mil registros. Jalisco, Estado de México y Tamaulipas concentran la mayor parte. La mayoría son hombres jóvenes, pero hay miles de mujeres y menores.
Las madres buscadoras no son un “movimiento financiado para desestabilizar”. Son el resultado directo del fracaso estructural: violencia del crimen organizado, colusión o ineficacia de autoridades, impunidad crónica y un sistema forense colapsado. Llevan años llenando el vacío que el Estado deja. Cuando se movilizan cerca de un evento global como el Mundial, el gobierno no responde con más recursos para búsqueda, sino con barreras humanas, investigación a sus apoyos y el clásico “comprendemos su dolor” mientras prioriza la imagen internacional.
Esto no es humanismo. Es cinismo de manual: se acusa a las víctimas de ser manipuladas mientras se obliga a trabajadores a actuar como carne de cañón. Se invierte energía en controlar quién llega al Azteca en lugar de invertirla en encontrar a los que nunca regresaron. El mensaje es claro: para el poder, el Mundial y la foto con la FIFA importan más que la dignidad de miles de familias.
Las madres no estorban. Estorban las cifras que no se quieren ver y las responsabilidades que no se asumen. Mientras sigan bloqueándolas y persiguiendo a quienes las apoyan, el “gobierno humanista” seguirá revelando su verdadera cara: la de quien prefiere investigar a las buscadoras antes que a los desaparecedores.



