¿Magia Disney o boom consumista? La primera tienda en Latinoamérica llega a México con fanfarria y expectativas
La tienda, ubicada en el Centro Comercial Perisur, ofrece productos exclusivos de Pixar, Star Wars y Marvel, con planes de expansión a Metepec y otras ciudades
CDMX.- En un movimiento que combina nostalgia infantil con astuta estrategia comercial, Disney inauguró el pasado 22 de agosto su primera tienda oficial en Latinoamérica, ubicada en el Centro Comercial Perisur de la Ciudad de México. Con 400 metros cuadrados dedicados a un universo de personajes icónicos, la apertura atrajo largas filas desde la madrugada, donde los visitantes fueron recibidos por un Mickey Mouse en persona, evocando esa "magia" que la compañía ha convertido en su sello distintivo. Pero más allá del encanto, este debut revela el apetito de Disney por expandir su imperio retail en mercados emergentes como México, donde ya opera 70 espacios dentro de tiendas Liverpool, demostrando un éxito previo que justifica la inversión.
La tienda ofrece productos exclusivos no disponibles en importaciones o cadenas locales: desde juguetes y peluches de Pixar y Star Wars, hasta playeras, tazas y souvenirs con héroes Marvel como Spider-Man o clásicos como Dumbo y Stitch. Precios accesibles para familias de clase media, pero con un enfoque en experiencias interactivas que fomentan compras impulsivas. Críticamente, esto no es solo diversión: representa una penetración cultural estadounidense en un país con fuerte tradición propia en animación y entretenimiento, potenciando el consumismo en un contexto económico donde el retail de lujo crece un 5-7% anual, según datos del INEGI sobre ventas minoristas. Sin embargo, ¿beneficia realmente a la economía local o solo engrosa las arcas de un gigante global valorado en miles de millones?
El plan no se detiene: el 5 de septiembre abrirá una sucursal en Metepec, Estado de México, y se evalúan expansiones a otras ciudades para 2026, en alianza con Liverpool. Luis Lomelí, vicepresidente de Productos de Consumo Disney, lo ve como un compromiso con las familias mexicanas, pero analistas cuestionan si esto profundiza desigualdades al priorizar marcas foráneas. En resumen, un hito que mezcla alegría con interrogantes sobre globalización y cultura.