Culiacán, Sinaloa.— Vestidos de blanco y con globos y pancartas, cientos de ciudadanos salieron este domingo a las calles de Culiacán para exigir paz, a dos años de la ola de violencia que ha golpeado al estado. La movilización, convocada como “Marcha de la paz” y con el lema “Sinaloa ponte de pie”, partió de La Lomita hacia la Catedral de Nuestra Señora del Rosario, en el centro de la capital.
Previo al arranque, se celebró una misa al aire libre cerca del templo de La Lomita, encabezada por el obispo de la Diócesis de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñónez. Al concluir, los asistentes liberaron globos blancos y comenzaron la caminata acompañados por banda de guerra.
Los asistentes llevaron prendas blancas y mensajes como “no más inocentes”, “queremos paz en Sinaloa”, “SOS Salven al campo sinaloense” y “prometieron paz, nos entregaron miedo”. Colectivos de búsqueda cargaron fichas de desaparecidos, entre ellos los casos de David Antonio Ruelas y José Isaías Ibarra, vistos por última vez en marzo del año pasado cuando se dirigían al Colegio del Aire.
En su homilía, el obispo llamó a la reconciliación y a recuperar la tranquilidad en las calles para que niños, jóvenes y familias puedan transitar con seguridad. Hizo un llamado directo a los integrantes de los grupos en pugna a detener la violencia.
“Ningún poder, ningún dinero, ningún territorio y ninguna ambición valen más que una vida humana. Todavía es posible cambiar de camino. Todavía es posible elegir la vida”, expresó.
Herrera Quiñónez informó que el sábado se reunió con la gobernadora interina Graciela Domínguez Nava y le planteó dos condiciones para Culiacán: hablar con la verdad y trabajar para recuperar la confianza en las calles y en las instituciones.
En entrevista previa, el obispo consideró que los esfuerzos de los tres niveles de gobierno han sido débiles ante la violencia que prevalece desde hace dos años, aunque reconoció que existen acciones.
En la marcha participaron familias, jóvenes, empresarios y colectivos de búsqueda. La presidenta de Coparmex Sinaloa, Martha Reyes Zazueta, una de las convocantes, dijo que el movimiento es por quienes ya no están, por quienes esperan regresar a casa y por las familias afectadas.
Conforme avanzó el contingente, se sumaron más ciudadanos. Elementos de la Guardia Nacional acompañaron el recorrido.
Organizadores señalaron que la violencia en los últimos dos años ha dejado más de tres mil homicidios y cerca de tres mil desapariciones, cifras que han motivado movilizaciones previas, como la realizada en febrero pasado tras el homicidio de un menor de 16 años en el sector Los Ángeles.





