CDMX.- El secretario de Educación, Mario Delgado, volvió a cuestionar que los resultados de PISA se usen para orientar la política educativa. Lo hizo cuando la edición 2025 dejó a México en el lugar 64 de cerca de 90 países, con 388 puntos en matemáticas (caída de siete respecto a 2022) y solo alrededor del 30% de los jóvenes de 15 años alcanzando el nivel básico, frente al 65% promedio de la OCDE. En lectura y ciencias el país también quedó por debajo del promedio internacional y, en matemáticas, volvió a cifras similares a las de hace dos décadas.
Mientras tanto, en agosto Delgado se sumó a la tendencia de TikTok “farmear aura” con un video en el que decía: “Así se ve tu aura cuando farmeas pura buena educación para el país”. La diputada panista Liliana Ortiz lo confrontó en San Lázaro por esa frivolidad, recordándole el rezago, la violencia y los problemas de salud mental que viven los estudiantes, y sentenció: “La buena educación no se farmea en TikTok, se construye en las aulas y se demuestra con resultados”.
Despreciar una medición internacional estandarizada mientras se priorizan memes de videojuegos no es cercanía con los jóvenes: es evasión. Delgado ha defendido la Nueva Escuela Mexicana hablando de “curiosidad” y “acompañamiento docente”, pero sin mostrar avances medibles que reviertan el retroceso en habilidades básicas. Cuando quien encabeza la educación pública elige TikTok sobre los datos duros, el mensaje es claro: los resultados importan menos que la narrativa. Y eso tiene un costo concreto para millones de estudiantes.
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Lo que opine este narcotraficante (Mario Delgado) sinceramente es irrelevante