Maru Campos vs. Morena: Cuando combatir narcolaboratorio es “traición” y proteger narco-gobernadores es “soberanía”
Maru Campos denuncia doble rasero: desmantelar narcolaboratorio es “traición”, defender a Rocha Moya es “soberanía”
Chihuahua.- En un país donde la hipocresía política ya no sorprende, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, soltó una verdad incómoda: se criminaliza a quien desmantela laboratorios de droga y se defiende a capa y espada al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, acusado por Estados Unidos de proteger al Cártel de Sinaloa a cambio de sobornos y apoyo electoral.
Campos lo dijo claro: “Se habla mal por desmantelar un laboratorio, por impedir que la droga llegue a las familias, a nuestras niñas y niños, y al otro se le defiende”. La respuesta de la nueva presidenta de Morena, Ariadna Montiel, fue inmediata y reveladora: “Maru Campos miente. La investigación no es por el narcolaboratorio, sino por provocar la intervención de agentes extranjeros”. Y remató: “Eso es traición a la patria. Usted debe ser juzgada”.
Los hechos: el 19-21 de abril, en la Sierra del Pinal (Chihuahua), un operativo contra un laboratorio clandestino terminó con la muerte de dos presuntos agentes de la CIA y dos elementos estatales en un accidente. La FGR investiga a medio centenar de funcionarios chihuahuenses por la supuesta colaboración con extranjeros, violando soberanía.
Mientras tanto, EU acusa formalmente a Rocha Moya y otros nueve funcionarios sinaloenses de narcotráfico, conspiración y posesión de armas en favor de los Chapitos. Rocha pidió licencia “para defenderse”. Morena lo arropa. La FGR, curiosamente, no ha actuado con la misma velocidad contra él.
La crítica dura es obligada: Este gobierno federal ha presumido miles de laboratorios desmantelados, pero cuando una entidad opositora (Chihuahua, PAN) actúa —aunque sea con apoyo externo— se convierte en escándalo de “traición”. En cambio, un gobernador morenista señalado directamente por Washington recibe protección política y retórica de “ataque a la 4T”.
No se trata de defender intervención extranjera sin controles —eso es grave y debe investigarse con seriedad—. Se trata de la doble vara podrida: al narco aliado se le tolera, al que incomoda se le persigue. México no necesita más mañaneras ni defensas corporativas. Necesita que la ley caiga igual sobre todos, sin importar el color ni el cártel que protejan.
Hasta ahora, solo queda claro quién es quién: unos desmantelan laboratorio y otros desmantelan la credibilidad del Estado.




