¡Más audios en camino! Marina del Pilar evalúa acciones legales y admite que seguirán filtrándose fragmentos de su reunión con supuestos agentes de EU
Marina del Pilar confirma reunión en Tijuana con supuestos intermediarios de EU y evalúa acciones legales por audios filtrados
Baja California.- La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, confirmó que los audios filtrados son fragmentos de una conversación privada sostenida en Tijuana con personas que se presentaron como intermediarios o agentes de autoridades de Estados Unidos, aunque sin acreditar oficialmente esa calidad ni entregar documentos ni identificaciones formales. En ese encuentro se discutieron escenarios legales y coordinación en materia de seguridad, según ella, siempre dentro del marco institucional y sin compromisos vinculantes. Ahora, ante la difusión de más extractos, advierte que “seguramente seguirán apareciendo” y los califica de “manipulación”; dice no recordar “cada palabra”, pero mantiene “la tranquilidad de que el contexto real será siempre el mismo”: su sorpresa ante las propuestas y la petición de contactar a su abogado (que nunca ocurrió). Reitera que “nunca traicionaré a México” y evalúa acciones legales contra quienes difundieron el material.
Este posicionamiento llega mientras su círculo cercano enfrenta investigaciones federales en México por presuntos nexos con el crimen organizado. Su expareja, Carlos Torres, es investigado por la FGR por tráfico de armas, narcotráfico y lavado de dinero vinculado a facciones del Cártel de Sinaloa. Reportes previos también señalan restricciones migratorias y posibles congelamientos de cuentas por parte de Estados Unidos hacia figuras asociadas a la gobernadora.
La defensa de Marina del Pilar resulta endeble y predecible: en vez de exigir o facilitar la difusión completa del audio para zanjar dudas, elige el relato de la víctima manipulada, la amnesia selectiva y la amenaza judicial. Si el contexto es tan claro e inocente como insiste, ¿por qué la opacidad y el victimismo? Una mandataria de un estado fronterizo estratégico no puede sostener reuniones privadas ambiguas con supuestos representantes extranjeros sobre temas sensibles y luego refugiarse en “tranquilidad” sin levantar sospechas graves de falta de juicio o de priorizar blindaje personal sobre rendición de cuentas. Esta estrategia no defiende la soberanía que presume, solo la erosiona.



