
Toluca.— No fue un robo común. Buscaban una caja fría con millones de dólares en bitcoins. Ese fue el móvil del multihomicidio que acabó con la vida del tecladista de Camilo Séptimo, Jonathan Meléndez, su esposa embarazada, su hija de 3 años y su trabajadora del hogar.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) reveló este viernes que Diego Sebastián “N” y su chofer, Gerardo “N”, ingresaron al departamento de la familia en el Fraccionamiento Residencial Grand Viure, en Atizapán de Zaragoza, con la creencia de que allí se ocultaba un dispositivo con criptomonedas.
Tras su traslado al penal de Barrientos, en Tlalnepantla, donde quedaron a disposición de un juez, la Fiscalía detalló que ambos fueron detenidos por homicidio calificado cometido en agravio de dos o más personas, interrupción del embarazo, y maltrato y crueldad a los seres sintientes, por la muerte también del perro de la familia.
La noche del crimen
El ataque ocurrió el 1 de septiembre. Según la FGJEM, ambos permanecieron dentro del fraccionamiento entre las 17:23 y las 19:43 horas, lapso que coincide con el intervalo de muerte de las víctimas, calculado por peritos entre las 17:30 y las 20:00 horas.
Las víctimas fueron identificadas como Jonathan Meléndez, músico; su esposa con 8 meses de embarazo; su hija de 3 años; y Aleyda “N”, empleada del hogar.
Los agresores habrían utilizado un arma con silenciador. El propio Diego Sebastián “N” declaró que después “la desensamblé y aventé a una barranca”. Por eso ningún vecino reportó detonaciones.
Un testigo que acompañó a Jonathan esa noche dijo que el músico, antes de subir, le advirtió: “Si no contesto pide ayuda”. Notó temor en su voz.
Qué es una caja fría y por qué valía millones
La Fiscalía no precisó si la caja fría fue hallada, ni su descripción física, ni el monto exacto que buscaban, solo que eran “cantidades millonarias de dólares en Bitcoins”.
Una cold wallet o caja fría es un dispositivo físico —similar a una USB— que guarda las claves privadas de criptomonedas totalmente desconectado de internet. Quien tiene la clave privada controla los fondos, sin importar dónde estén. Al estar offline, es inmune a hackeos. Para usarla, la transacción se prepara en una computadora conectada, se pasa a la caja fría por USB o QR para firmarla, y regresa firmada a la red blockchain. La clave nunca sale del dispositivo.
Por eso se usa para guardar fortunas y por eso era el objetivo.
Un crimen planeado un día antes
De acuerdo con la investigación, desde el 31 de agosto Diego Sebastián “N” le pidió a Gerardo “N” conseguir desarmador plano y de cruz, cinchos grandes, guantes negros de tatuaje, cubrebocas y artículos electrónicos. Le prometió pagarle después.
Esos objetos, más cinta adhesiva industrial, fueron hallados en el departamento donde maniataron a las víctimas y en el vehículo KIA usado para escapar, que fue localizado después en Héroes Tecámac, sección Bosques, con placas sobrepuestas.
A cambio de la ayuda, Diego Sebastián le había prometido a Gerardo dos millones de pesos una vez que obtuvieran los bitcoins.
Amenazas para escapar
Al salir del fraccionamiento, Diego Sebastián amenazó a la guardia de seguridad con un arma: “Cámara hija de tu pu... madre, abre la pluma que ya me tengo que ir”, declaró un testigo.
Al notar a otro trabajador detrás de ella, le dijo: “Tu pin... negrito, donde se te ocurra decir que me viste te voy a matar como a tus pin... amigos”.
La audiencia inicial para formular imputación contra ambos fue fijada para las 12:30 horas de este sábado 5 de septiembre en los juzgados de Tlalnepantla.




