CDMX.- Ignacio Mier, coordinador de los senadores de Morena, salió a pedir calma después de que el Partido del Trabajo pausara su participación en la selección de coordinadores estatales rumbo a las 17 gubernaturas de 2027. En entrevista, desestimó que las fricciones rompan al movimiento, atribuyó la tensión a la “ebullición” electoral y rechazó que haya imposición o trato autoritario hacia el PT. El dicho que eligió —“no hay caldo que no se enfríe”— suena a consuelo de quien ya cocinó el menú.
Diez de las 17 coordinaciones ya están definidas y funcionan, en los hechos, como precandidaturas. El PT se inconformó especialmente en Michoacán, donde quedó Carlos Torres Piña pese al respaldo que el aliado daba a Raúl Morón, y en Zacatecas, donde Verónica Díaz Robles fue nombrada aunque Geovanna Bañuelos aparecía mejor posicionada en las mediciones que el propio partido ha citado. En Guerrero y Baja California el PT ni siquiera acudió a los actos. Morena y el Verde avanzan; el aliado laboral se queda fuera del escenario.
La retórica de la unidad choca con el método. Un partido que gobernó prometiendo procesos abiertos termina resolviendo desde el centro, con encuestas internas que no convencen a quienes perdieron y con aliados que ya no firman el acta. Pedir serenidad después de imponer nombres no es liderazgo: es administrar el enojo para que no estalle antes de diciembre, cuando se supone que debe cerrarse el proceso. Si el caldo no enfría, no es por el calor electoral. Es porque Morena sigue removiendo con designaciones que el PT no acepta.
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