CDMX.- Ricardo Monreal, coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, lo dijo sin rodeos: “Estoy viendo exigencias del campo, exigencias de salud, exigencias de las universidades públicas… es que no va a alcanzar el presupuesto que estamos planteando y diseñando”. Lo soltó mientras anunciaba que la Cámara de Diputados discutirá el Presupuesto de Egresos 2027 entre el 9 y el 13 de noviembre (fecha límite el 15), con la Comisión de Presupuesto en sesión permanente y “espacios de diálogo” con sectores. El fondo es de unos 10.6 billones de pesos, pero casi todo está etiquetado y el margen de reasignación es mínimo: más del 80 % está comprometido en salarios, política social, educación y salud, según el propio Monreal semanas antes.
La admisión llega después de años de discursos de “austeridad republicana” y promesas de que no harían falta nuevos impuestos ni recortes a lo esencial. Ahora el mismo operador político de la 4T reconoce que tendrán que “hacer gala de inteligencia y creatividad” para atender lo prioritario, porque quitar de sueldos, salud, campo o infraestructura no es opción viable. Es el mismo patrón de siempre: se protege lo que ya está amarrado y se deja que el resto pelee por las sobras, mientras se insiste en que el paquete es “realista y responsable”.
Esto no es un simple ajuste técnico. Es la confesión pública de que el modelo económico que prometió cubrir salud, campo y universidades sin cargar más a la gente ya choca con la realidad de las demandas y de un presupuesto que no da para más. Si ni el coordinador de la mayoría puede garantizar recursos para sectores básicos, el discurso de la autosuficiencia se queda en pura retórica.
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